¿Hay que escribir lo que se vende?
En la vida de cualquier escritor, llega un momento en el que se tiene que enfrentar a una elección. Este dilema surge cuando se plantea cómo lograr una compensación económica razonable de la escritura. Se pregunta: ¿para vender lo que se escribe, hay que escribir lo que vende?
La eterna tesitura
Vender lo que escribimos puede llegar a ser muy complicado y desalentador. La decisión de escribir sin plegarse a tendencias, ser literario más que comercial, ser fiel a uno mismo tiene un precio muy alto. No todos los escritores están dispuestos a pagarlo.
Por el contrario, el escritor que decide escribir lo que se vende tiene las ideas claras. Ve en la escritura, antes de una forma de expresión, la creación de un producto que debe responder a las necesidades del mercado para venderse.
Es la eterna tesitura que deberás resolver para decidir cómo enfocar tu carrera.
Un sueño imposible
Muchos escritores sueñan con convertir su pasión en una profesión y dedicarse en exclusiva a escribir. Suena imposible convertirse en escritor profesional en una época en que abundan los autores auto publicados. Las grandes editoriales rara vez apuestan por autores noveles y es muy difícil hacerse un hueco en un mercado saturado.
No existe término medio: o eres un autor desconocido con poca o ninguna visibilidad o eres un superventas.
¿Dónde está la clase media?
Podríamos preguntarnos dónde están estos escritores que sin ser famosos tienen su trayectoria, van publicando con regularidad y obtienen algún beneficio de sus esfuerzos.
¿Dónde se esconden estos profesionales que no tienen que convertirse en vendedores ambulantes exponiendo sus libros en mercadillos? ¿Dónde están los que no necesitan vender mentorías, servicios de corrección o impartir talleres y pueden dedicarse a escribir?
Creo sinceramente que hoy por hoy, no existe esta clase media de escritores que pueden vivir dignamente dedicando a lo que más les gusta: escribir.
Vivir de la escritura
Vivir de la escritura es realmente complicado, por no decir imposible. Pocos son los autores que logran hacerlo, aunque algunos nombres asociados a superventas parecen desmentir este hecho.
Hay que ser realista, y tener en cuenta que una novela, puede darte una retribución anual de menos de dos mil euros. Esto, en el improbable caso de lograr vender una tirada media de 1600 ejemplares. VIvir de la escritura no es posible. (Victor Selles)
Las cifras son deprimentes y no dejan lugar a la esperanza. Sin embargo, los que de verdad quieren escribir, no renuncian a su sueño y se resisten a aceptar la cruda realidad. A veces se transforman en emprendedores, invirtiendo tiempo y esfuerzos en redes sociales, o viajan cargados de libros de feria en feria. Tienen la sensación de que tienen que luchar para triunfar.
Si quieres vender a cualquier precio
Te gusta escribir, pero tienes claro de que no quieres morirte de hambre y que te tienes que amoldar a las demandas del mercado. Tu lector será entonces el que sucumbe ante las modas literarias, que son cada vez más efímeras: la novela histórica, las novelas de vampiros, las románticas, eróticas, etc… Tendrás que reinventarte para abarcar todos estos géneros y aprender a escribir de lo que sea, con tal de poder ofrecer un producto que responde a las demandas.
No solo tendrás que seguir la estela de los escritores de superventas que siempre crean tendencia, sino que deberás adaptarte, escribir rápido y producir antes de que cambien los vientos. El cambiar continuamente de estilo y género puede hacer que sea difícil definir tu nicho y fidelizar a tu público.
Tal vez necesites usar un pseudónimo o varios, tal vez corras el riesgo de convertirte en un apátrida. Un soldado de las letras luchando cada día en un frente distinto, en una palabra un mercenario, o si prefieres un término menos peyorativo, un soldado de fortuna que no lucha por ideal sino por afán de lucro.
No tiene nada de malo y es una decisión tan respetable como otras pero has de saber que vivirás sujeto a la tiranía del mercado y de sus demandas y renunciarás a la libertad de crear.
Vender lo que escribes
Si decides ser fiel a ti mismo a cualquier precio, vender lo que escribes, si no quieres oír hablar de marketing y prefieres ser literario antes que ser comercial, es evidente que vas a tenerlo más difícil aún.
Si escoges ser libre y escribir ignorando las modas o las tendencias, todo se complicará para ti.
Tal vez deberías revisar algunas ideas limitantes que te mantienen aferrado a tu posición. No es cierto que los autores que venden muchos libros sean malos escritores, o que escribir un libro con éxito comercial equivalga a prostituir nuestro talento.
La idea de mezclar literatura y dinero suele parecer repulsiva a muchos a autores, pero no tiene por qué serlo. Puedes lograr vender lo que escribes y escribir lo que se vende, adoptando una actitud inteligente y flexible.
Una contradicción que solo es aparente
No es contradictorio, aunque lo pueda parecer a simple vista. No estamos hablando de lanzarnos sin reflexionar a escribir de todo lo que vende, sino de examinar las tendencias y no nadar a contracorriente.
Hay que saber qué géneros no venden en absoluto, y dejarlos de lado, o aceptar el hecho de que si nos obstinamos en ellos, no avanzaremos. Hay que descartar los que te provocan rechazo. Por ejemplo yo no escribiría por nada del mundo literatura erótica, porque no va conmigo, así de simple. Por mucho que venda, es un género que no me atrae y dudo mucho de que esto cambie.
Dentro de los que sabes que funcionan, elige los que te atraen y trabaja en ellos. La idea es crear algo genuino, que te guste escribir y que también pueda encontrar lectores en el panorama actual.
Las modas literarias
No son solo cuestión de nuestra época, las modas literarias siempre han existido. Desde la novela épica, las novelas pastoriles, las de caballería, para llegar al realismo sucio en los años ochenta.
Hemos vivido el auge de las novelas históricas, la literatura nórdica, novelas de fantasía, magia, distopías, vampiros, demonios, hombres lobos, romances paranormales y erotismo.
Como todas las modas son pasajeras, acaban decayendo aunque a veces se transforman. Crepúsculo ha logrado transformar los vampiros que inspiraban terror en seres románticos para hacerlos más atractivos al público femenino. En la misma línea, lo políticamente correcto ha influenciado también las modas literarias. Las distopías, la novelas LGTBI, el amor interracial, los demonios que no son tan malvados, ángeles caídos, los libros ambientados en las tierras altas escocesas han hecho los deleites de lectores juveniles, o no tanto.
Copiando la fórmula del éxito
Las modas literarias funcionan por mimetismo. Cuando un título obtiene éxito, es copiado de inmediato, y determina la tendencia del momento. Se está buscando repetir la formula del éxito. La responsabilidad no solo es de las editoriales que como es natural miran por sus ventas, sino de los autores que se doblegan a las exigencias de la sociedad con la esperanza de triunfar.
Interés sociológico de las modas
Las modas pueden en sí revelarnos la forma de ver, de sentir y de pensar de los lectores, y de la sociedad en la que vivimos.
Las diferencias entre las modas literarias de antaño y las actuales
Lo que las diferencia es la duración. Antiguamente las modas duraban décadas, ahora se extinguen en pocos meses o como máximo un par de años. Las estrategias editoriales convierten las modas en efímeras, y animan al consumo fácil de novedades literarias, muchas veces de escasa calidad.
Conclusión
Es una evidencia que cada vez más, se escribe lo que se vende. Nadie se arriesga con nuevos temas, por lo que la presión del mercado obliga a publicar muchas veces sobre temas banales e insignificantes, sólo porque se venden bien. Esto distorsiona la capacidad creativa de los escritores, convirtiéndoles en esclavos de modas fugaces, anulando su imaginación y obligándoles a poner su talento al servicio de intereses ajenos a la literatura.
No debemos obviar el hecho de que escribimos para expresarnos pero también, para que nos lean. Por lo tanto, no podemos dar la espalda al público, ignorando las tendencias. Pero sí, deberíamos tener la suficiente habilidad para estudiarlas y, en base a lo que observamos, crear nuestra propia tendencia.
Muchas obras han perdurado en el tiempo, han sobrevivido a las modas y se han convertido en eternas. No podemos pretender escribir una obra maestra que pase a la historia, pero si deberíamos poner nuestro empeño en respetar estándares de calidad. Escribamos libros de los que no tengamos que avergonzarnos el día de mañana, algo genuino que resista al paso del tiempo y, sobre todo, que aporte algo diferente que los lectores consigan recordar.


