¡A por 2026!
Ya hemos dejado atrás el año 2025 y hoy, os propongo hacer un alto en el camino, y después de una mirada retrospectiva, tomar impulso para el 2026.
Recordar lo importante
Desde hace años, dejo de hacer lista de propósitos, pero si me gusta recordar unos principios importantes que me gustaría compartir con vosotros:
Nunca escojas objetivos o logros que no dependan directamente de ti
No postergues tus sueños
Escoge metas realistas y alcanzables
Acepta tu propio ritmo
No te obsesiones con llegar a la meta
Disfruta el camino
Haz las cosas por lo que te aportan, pensando en el presente
¿Que me parecen un año después las metas que me motivaban el año pasado?
Un año después, me siguen pareciendo metas interesantes y que conviene recordar cada año, porque en mi opinión, las verdades no tienen fecha de caducidad. Siento también que antes de empezar otro año, surge la necesidad de reflexionar, tras una mirada retrospectiva.
¿Por qué mirar atrás? En mi opinión, la vida es un viaje largo, una senda sembrad de obstáculos, pruebas y contratieempos, donde solo podemos ir hacia adelante, sin posibilidad de retroceder. Sin embargo, es válido detenernos para descansar y recobrar aliento y sobre todo para mirar atrás y contemplar el camino recorrido.
Evaluar los resultados
Es importante al final del año, antes de dedicarnos a planificar el que viene y establecer propósitos de forma automática, mirar en perspectiva los meses transcurridos y evaluar nuestros resultados. No se trata de juzgarlos en términos de fracaso o éxito, sino de observar lo que hemos hecho con nuestro tiempo, de evaluar nuestra capacidad de solucionar problemas, nuestra resiliencia, nuestros avances.
Hacerse las preguntas correctas con honestidad
Empecemos por recordar qué metas nos habíamos propuesto al inicio del año, qué hábitos o habilidades queríamos desarrollar o qué objetivos queríamos alcanzar. Preguntémonos si lo que somos hoy se acerca un poco más a lo que queremos ser, si hemos avanzado en el camino hacia nuestra meta o si, por el contrario, estamos en el mismo punto y nos hemos quedado estancados.
Medir logros pero también desafíos
Los logros son importantes, pues constituyen la retroalimentación que necesitamos para saber que estamos en el camino correcto y para seguir avanzando. Si es negativa, corremos el riesgo de desalentarnos y abandonar el objetivo, pero si logramos resultados, si es efectiva, sirve como piedra angular para fomentar el esfuerzo, mantener altos niveles de compromiso con nuestros objetivos.
A veces, es más importante considerar las dificultades a las que nos hemos tenido que enfrentar, las circunstancias adversas, los desafíos que hemos tenido que superar para lograr un resultado.
No se trata de lo que hemos logrado, sino también de lo que hemos tenido que superar para llegar allí. Los desafíos y cómo los enfrentamos son igual o más importantes para nuestro desarrollo personal como los logros en sí.
¿Y si la autoevaluación es negativa?
Que no cunda el pánico. Si nos damos cuenta de que no hemos avanzado, que no hemos alcanzado nuestros objetivos, o que nos hemos dispersado, que hemos perdido el rumbo, no dramaticemos. Es algo corriente, como equivocarnos de camino: no significa el fin del viaje sino un retraso, un contratiempo y tiene solución.
Detengámonos y analicemos lo sucedido. Tratemos de averiguar en qué punto nos hemos desviado del rumbo inicial, y corrijamos el error, volvamos a definir lo que queremos conseguir, seamos realistas, ambiciosos pero sin excedernos.
Rectificar es de sabios, es detectar el error y reajustar la trayectoria. Es ser capaz de solucionar problemas y seguir avanzando.
Haz una lista de logros
Por una vez este año, haz una lista de logros, antes de definir propósitos.
Ahí va la mía:
En el 2025 he logrado:
Mantener y desarrollar mi blog
Escribir cada día
Escribir un artículo cada semana para el blog
Firmar varios contratos editoriales
Publicar varios libros
Conclusión
Este año, antes de hacer la tradicional lista de objetivos, tomemos el tiempo de echar la vista atrás para evaluar nuestros logros, reajustar la trayectoria en función de los resultados. El camino sigue y seguro que estará lleno de retos y desafíos, pero forma parte de la aventura del desarrollo personal.
¡A por el 2026!


