El Principito: novela eterna y universal
Hace 80 años, el 6 de abril de 1943, la editorial estadounidense Reynal & Hitchcock publicó en inglés y frances el Principito, una novela infantil de Antoine de Saint-Exupery, mientras que la editorial francesa Gallimard no pudo hacerlo hasta la liberación de Francia en 1945.
Desde entonces, se ha convertido en el libro escrito en francés más leído, traduciéndose a más de doscientos cincuenta idiomas, incluyendo el sistema de lectura braille y en uno de los libros más vendidos de todos los tiempos.
El Principito es, sin lugar a dudas, una novela eterna y universal.
¿Quién era Antoine de Saint-Exupery?
Antoine de Saint-Exupery, nació el 29 de junio de 1900 en Lyon, en el seno de una familia aristocrática empobrecida. Se inclinó desde temprana edad hacia la literatura pero también hacia la aventura. Fue escritor, poeta, periodista, y se convirtió en piloto militar en su juventud, siendo pionero de la aviación postal a través de África y América del Sur para Aeropostale.
Su vida fue marcada por la aventura pero también por el peligro, en una búsqueda constante de sentido de la existencia. Se unió a las Fuerzas Aéreas Francesas Libres a pesar de ser mayor para tal riesgo. El 31 de Julio de 1944, su avión desapareció sobre el mar mientras efectuaba una misión de reconocimiento, y no fue hasta 1998 que se encontraron los restos del aparato cerca de Marsella.
Tanto su vida como su obra siguen siendo un ejemplo inspirador, y su reflexión sobre la condición humana perdura a través de sus obras.
Novela eterna y universal
En el título del artículo, definía El Principito como una novela eterna y universal y realmente lo es. No solo lo demuestra el hecho de que sea uno de los libros más leídos del mundo, sino que quién la ha leído, la recuerda. Deja una huella imborrable en el alma y en el corazón.
El Principito ha sabido resistir al paso del tiempo, y emocionar durante generaciones a niños y adultos, ya que en cada etapa de la vida cobra un sentido particular.
El argumento
La historia en principio parece sencilla: un aviador cuyo avión se avería y tiene que aterrizar en el desierto, conoce un niño que dice ser príncipe y venir de un diminuto asteroide.
El Principito solo se ocupaba de cuidar una rosa, y de arrancar los baobabs que amenazaban con invadir su planeta. Un día, harto de las exigencias de su rosa, el Principito decide abandonar su hogar, aprovechando la migración de una bandada de pájaros silvestres y inicia su viaje. No solo quiere explorar otros mundos sino que dice buscar la amistad verdadera.
Le seguimos en su viaje a través de siete planetas hasta su llegada a la tierra. En los capítulos correspondientes, descubrimos su universo y su manera de ver el mundo. A través de sus reflexiones tiernas y profundas a la vez, transmite sus valores y principios. Nos ofrece grandes enseñanzas sobre la amistad y el amor, sobre lo esencial que, según dice, «es invisible a los ojos».
Las capas del libro
Este libro, capaz de sorprender y agradar a cualquier persona, ofrece varios niveles de lectura, según la edad del lector. Son capas que se superponen y esconden una esencia pura y eterna, un tesoro que se resignifica a cada lectura.
El niño, a través del viaje del Principito, encontrará lo que es capaz de comprender. Para él, será una divertida aventura a través de varios planetas, en busca de amigos. Los mayores encontrarán profundidad detrás de la aparente sencillez del relato y grandes verdades escondidas en frases simples.
Una obra escrita desde el corazón que sin duda es capaz de llegar al alma de personas de cualquier edad y cultura.
Algunas enseñanzas
Lo esencial es invisible a los ojos
Es sin duda una de las frases que todos recordamos. Las cosas importantes son las que no se pueden ver. Más allá de lo material que es efímero y solo nos lleva al sufrimiento, está lo invisible, lo verdaderamente importante, la bondad, la amistad, la generosidad que tienen el poder de transformar el mundo.
No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.
Esta frase ilustra a la perfección la amistad. Una persona cuando llega a tu corazón se convierte en especial, en única.
Es preciso que soporte dos o tres orugas si quiero conocer a las mariposas
La vida no es sencilla y a veces, para alcanzar nuestros sueños y conseguir lo que deseamos, debemos soportar cosas que no nos agradan, pero debemos mantener la esperanza y obtendremos la recompensa.
…pero si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo.
Aquí domesticar es una traducción del francés apprivoiser que tiene un sentido más profundo y sutil a la vez. Significa algo como familiarizarse el uno con el otro, sin prisas; implica crear una relación en que cada parte se abre al otro y construir con tiempo y mimo una verdadera amistad. Creando lazos, llegamos a ver a nuestros amigos como seres únicos.
Si alguien ama a una flor de la que no existe más que un ejemplar entre los millones y millones de estrellas, es bastante para que sea feliz cuando mira a las estrellas. Se dice: “Mi flor está allí, en alguna parte…”
Aquí tenemos una enseñanza muy valiosa. Amar no es poseer, es sentir felicidad por la existencia del otro, incluso en la distancia.
Si uno se deja domesticar, corre el riesgo de llorar un poco.
Crear lazos y familiarizarse nos hace vulnerables, y puede suponer que lloremos cuando se vaya el otro. Es uno de los riesgos que conlleva familiarizarse y dejarse domesticar pero merece la pena a pesar de todo experimentar la amistad o el amor.
Yo era demasiado joven para saber amarla
El Principito nos muestra la diferencia entre amar y saber amar. Según nos cuenta, no siempre es suficiente tener sentimientos sino que debemos madurar, aceptar el otro, sentir empatía, y saber cuidarlo. Amar no es suficiente si no se tiene la sabiduría de saber cómo hacerlo.
Todas las personas grandes han sido niños antes pero pocas lo recuerdan
Así es, todos los adultos hemos sido niños antes pero al crecer, hemos perdido nuestra capacidad de creer, de imaginar y muchas veces de amar.
Conclusión
En mi opinión, el Principito es una obra maestra, muy adelantada a su tiempo y sigue fascinando a muchos lectores grandes y pequeños. Una de las razones es la universalidad de los temas que aborda. A través de diálogos aparentemente sencillos, el autor nos invita a reflexionar sobre nosotros y el mundo que nos rodea. Es mucho más que un cuento infantil, es una obra capaz de llegar al corazón y dejar en él, a parte de una huella de luz imborrable, unas enseñanzas inolvidables.
Si no has leído la obra, te la recomiendo, si la conoces, te invito a volver a leerla. Yo lo hago de cuando en cuando y, con el paso de los años, a parte de volver a disfrutar de una lectura fresca y luminosa, descubro aspectos más profundos de las enseñanzas de este niño que llamaban El Principito.


