falta de profundidad...¿o falsa profundidad?
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Falta de profundidad… ¿o falsa profundidad?

En el panorama literario actual, la noción de profundidad parece moverse en un terreno ambiguo. Y al observar la mayoría de novelas que se van publicando, surge la pregunta inevitable sobre el mercado editorial: ¿estamos ante una falta de profundidad o más bien una falsa profundidad?

Por un lado, abundan las obras ligeras, diseñadas para ser consumidas con rapidez. Se impone lo inmediato y lo entretenido y estos criterios pesan más que la reflexión. Por otra parte, encontramos textos que pretenden ofrecer densidad y trascendencia, pero que a menudo disfrazan la falta de verdadero contenido con una retórica grandilocuente.

¿Existe una auténtica carencia de profundidad en la literatura contemporánea, o más bien una falsa profundidad que se enmascara con tramas que aparentan complejidad sin sostenerla?

Cultura de las prisas

Vivimos en una sociedad que refleja muchas contradicciones. Pero hoy, quiero centrarme solo en las que afectan a la literatura, y al mundo editorial. Salta a la vista que abundan las novelas que parecen escritas con prisa, muchas con IA, y que son pensadas para ser consumidas en una tarde y olvidadas al día siguiente. Me llama mucho la atención de las reseñas que las recomiendan:

Novela fácil de leer y que se acaba en unas horas…

La escritura que se queda en la superficie y la que parece honda sin serlo

Por otro lado, proliferan libros que se esfuerzan por parecer profundos, que abordan temas graves y pronuncian sentencias con frases lapidarias, pero que, al terminar de leer, nos dejan una extraña sensación de vacío. Como si todo fuera humo, apariencia, postureo.

No profundidad

Existen dos formas de no profundidad en la narrativa. Aunque parecen distintas, están emparentadas. Me refiero a la falta de profundidad real y la falsa profundidad o profundidad impostada.

Cuando la historia se queda en la superficie

Tomos hemos sentido alguna vez, al terminar una novela, que su lectura no ha merecido la pena. Nos preguntamos, ¿qué quería desarrollar en realidad el autor?, ¿Qué contaba la historia? Y al no encontrar respuesta convincente, lo primero que se nos ocurre es pensar: ¿Esto era todo?

Esto ocurre cuando nos encontramos con personajes planos, que parecen de cartón piedra, diálogos previsibles y poco naturales, conflictos resueltos sin esfuerzo, protagonistas que no evolucionan. La historia presenta acción o movimiento, pero no implica transformación. Nada de lo que pasa parece importante ni deja huella en el lector.

Analizando las causas

Una de las causas de esta falta de profundidad es que el autor se limita a contar la historia, sin reflejar la percepción de los personajes, su experiencia, en qué forma les afectan los hechos. Son historias que se limitan a ofrecer acción pero carecen de significado profundo.

Otra causa es que a veces, detrás de esta falta de profundidad, existe la preocupación legítima por ofrecer al lector una obra entretenida.

Pero por desgracia, existe una tercera, y es que en muchos casos, nos encontramos con una escritura puramente comercial, que se queda en la superficie, y no ha pasado por ningún filtro de calidad.

La trampa de la falsa profundidad

Y luego está el otro extremo, que en mi opinión es peor. Nos encontramos con novelas que simulan ser profundas pero no lo son. Libros que hablan de traumas, de la pérdida, la injusticia, la soledad, la angustia vital, pero lo hacen utilizando clichés, de forma estereotipada, sin matices, sin arriesgarse de verdad.

Es como si el autor intentara explotar temas de gran aceptación, describir personajes atormentados sin molestarse en profundizar, sin reflejar la experiencia real del dolor y, sobre todo, sin tener en cuenta la complejidad humana.

Características evidentes

En este tipo de obras que pretenden ser profundas sin serlo, se plantean conflictos que parecen graves pero en realidad no afectan a nadie. En ellas abundan las frases solemnes, los personajes vehementes e intensos que parecen reflexionar mucho pero no evolucionan en absoluto.

Son novelas que se disfrazan de literatura con mensaje, pero no se molestan en detenerse, para explorar el corazón de las cosas.

¿Qué significa escribir con profundidad?

En mi opinión, escribir con profundidad es otra cosa, que no tiene tanta relación con los temas elegidos como el sufrimiento, la muerte, el exilio, el abuso, etc. , sino con la forma en la que los tratamos y abordamos sus implicaciones.

La mirada proyectada

Una novela puede ser profunda aunque hable de cosas cotidianas, aparentemente pequeñas: un reencuentro familiar, un cambio de casa, una amistad que se rompe. Lo que importa es la mirada que proyectamos sobre los hechos, las palabras no dichas, las dudas, contradicciones o titubeos de un personaje, todos estos matices que lo hacen más creíble porque es más humano. Lo que importa es lo que se adivina detrás de los silencios.

Creo que la profundidad nace de una escritura que no impone, sino que busca, que escucha. Que no trata de impresionar sino de comprender, reflejando la contradicción, las dudas, la herida.

¿Cómo asegurarse de que tu escritura no se queda en la superficie?

Puede ser útil hacernos algunas preguntas mientras revisamos nuestra novela y, por supuesto, antes de darla por terminada:

  • ¿Qué mueve realmente a mis personajes? ¿Lo sé de verdad?
  • ¿Hay contradicciones reales en su forma de pensar y actuar?
  • ¿Estoy diciendo cosas importantes… o solo cosas que suenan importantes?
  • ¿Hay momentos en los que el lector puede sentir algo que no está escrito, pero está ahí?

Creo que la clave para escribir con profundidad es rehuir de lo solemne, de lo trágico, de todo lo estereotipado, y tratar de conectar con lo auténtico. Personalmente, suelo apostar por el minimalismo, lo que no se explica sino que se muestra, incluso lo que no se muestra sino que deja el lector sacar sus propias conclusiones, como lo hacía Hemingway.

Y como muestra os dejo este ejemplo extremo de relato hiperbreve compuesto de seis palabras, una minificción atribuida a menudo a Ernest Hemingway (aunque no esté demostrado).

For sale: baby shoes, never wornSe vende: zapatos de bebé, sin usar

Sea quien sea el autor de este microrrelato, demuestra de forma brillante que a veces, una escena sencilla escrita con autenticidad, dice más que veinte páginas cargadas de frases pomposas y altilocuentes.

El veredicto del lector

Todos somos capaces de detectar lo falso, la profundidad impostada. Nos damos cuenta en seguida cuando una historia se queda en la superficie, no se moja, cuando un personaje parece sufrir pero no logra emocionarnos. Y también sentimos, aunque no seamos capaces de explicar por qué, cuando una historia nos toca el corazón de verdad.

Conclusión

En estos tiempos de artificio y urgencia, debemos buscar literatura, novelas que merezcan ser leídas porque ofrecen una experiencia real.

Como escritores, tenemos el deber de preguntarnos si estamos contando historias que valen la pena o solo escribimos pensando en que suenen bien.

Como lectores, no debemos conformarnos con las novelas más comerciales que entretienen, se leen rápido y no aportan nada, sino optar por libros que nos llegan hondo, dejándonos huellas, llegando incluso a cambiar algo dentro de nosotros. Estas son las novelas que recordaremos.

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