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Historias con alma

Si quieres encontrar una novela, en una biblioteca, una librería o en Internet, la tienes que buscar dentro de su género literario, que es la clasificación de textos, en función de su temática y contenido, de la extensión o del tono de los mismos.

Se trata de categorías puramente comerciales, etiquetas que no tienen en cuenta nuestras emociones; por ese motivo, no encuentras ni encontrarás una muy especial, que en mi opinión es muy importante: la de las historias con alma.

Utilidad de las clasificaciones

No se puede negar la importancia de las clasificaciones, son indispensables a la hora de poder encontrar en un océano de libros, el que buscamos. Sin ellas, no seríamos capaces de orientarnos entre los diferentes tipos de novelas, teniendo en cuenta la diversidad de criterios como su forma, contenido, género, público al que se dirige, si está basada en hechos reales o ficticios, etc.

¿A cuándo remonta la clasificación en géneros?

Esta forma de clasificar las obras literarias, surgió alrededor de 335 a.C. con Aristóteles quien, en su libro La Poética, dividió a la literatura en cuatro tipos de géneros: épico, lírico, dramático y didáctico.

Con el paso del tiempo, esta clasificación original ha variado mucho, se han añadido algunos, se han eliminado otros, se ha ampliado la clasificación, añadiendo subgéneros.

Otras clasificaciones

En la actualidad, existen muchas otras formas de dividir y ordenar las novelas, formando una lista bastante extensa que incluye fantasía, ciencia ficción, terror, romántica, feel good, distopías, aventuras, novelas históricas, ( y sus subgéneros) para citar solo algunas, para público infantil, juvenil, y adulto. En mi opinión son imprescindibles, ya que nos permiten hacernos a la idea de lo que vamos a encontrar en una novela.

¿Cuál es mi preferida?

Cuando me preguntan qué tipo de novela leo o prefiero, me cuesta escoger una de estas etiquetas comerciales, porque ninguna en si es suficiente para convencerme. La respuesta que doy puede parecer ambigua, aunque en realidad, no lo es: Prefiero las novelas con alma.

¿Qué entiendo por una novela con alma?

En mi opinión, se trata de una historia que transciende todas las clasificaciones, porque las supera con un ingrediente difícil de definir. Un algo más, que llamo alma y que hace de ellas novelas inolvidables, porque llega a tocar y remover un punto muy profundo en nuestro interior, porque llega hondo, y nos transforma. No eres el mismo después de haberlas leído.

Requisitos indispensables

Para que la novela tenga lo que llamo alma, este concepto que es tan difícil definir, tiene que contar con dos ingredientes indispensables:

El primero es la imaginación. ¿Por qué? Porque es la esencia de cualquier narración, propia de cada escritor, única e irrepetible, que no puede emular o reproducir la IA; es la que nos permite dar vida a personajes entrañables, crear historias apasionantes en mundos ficticios maravillosos. La imaginación es la que consigue dar color al alma de nuestra novela.

El segundo y no menos importante es la emoción. Cuando logramos crearla, dota de vida a nuestros personajes, da profundidad y realismo a nuestras historias, y nos ayuda a conectar con la narración. Una novela incapaz de generar emoción en el lector, no se recuerda mientras que una que nos ha emocionado, se queda en un rincón de nuestra memoria y también de nuestro corazón.

El ingrediente secreto: el alma de la novela

En mi opinión, más allá del aspecto lúdico y de la diversión que pueda proporcionar, si la novela no tiene más función que esa, no será inolvidable. Tiene que contener un «algo más», que la hace distinta y nos permite recordarla entre cientos de libros de géneros parecidos con historias similares.

El alma de la novela es ese ingrediente secreto, y aunque en mi opinión es poco nombrado, sí es muy poderoso. Para que la historia se quede en la cabeza y en el corazón del que la lee, tiene que contener una enseñanza, una metáfora de la existencia humana que pueda aplicar a su propia vida, y le confiera trascendencia. Debe abordar temas universales que generen reflexión en el lector, porque conectan con su experiencia como ser humano.

Tras la máscara del narrador, el corazón del escritor

No hay que olvidar que detrás del narrador, se esconde el escritor y aunque debe alejarse al máximo del narrador, mantenerse al margen, y que como autor no debe existir dentro de la ficción, es inevitable que parte de su esencia se perciba, se intuya, se adivine escondido tras la máscara del narrador.

Será algo tan sutil como el discreto latido de su corazón palpitando junto al nuestro mientras nos adentramos en la historia, será la emoción que logra transmitirnos y que nos conmoverá, será la magia de su pluma que logrará conectar su alma con la nuestra.

Conclusión

Ojalá fuera posible distinguir las historias con alma, reconocerlas antes de abrir el libro que las contiene, pero es un concepto tan subjetivo que resulta imposible. Sin embargo, a veces ocurre que después de ver una portada, leer un título o una sinopsis, intuimos, presentimos que vamos a encontrarnos mucho más que un libro, una pequeña joya, y sucede el milagro. Sabemos que hemos encontrado entre un millón, una historia con alma.

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