¿Existe la rebelión de los personajes?
¿Existe la rebelión de los personajes?
He oído a muchos autores, comentar que a veces, los personajes se vuelven rebeldes. De pronto, parecen cobrar vida propia, toman iniciativas y dejan de obedecer. Olvidando seguir el guion trazado, van por libre, cambiando la trama y conduciendo la historia por senderos que jamás imaginó el autor.
¿Puede suceder?
Esta idea, puede parecer atractiva, añadir una dimensión misteriosa y mágica al oficio, y de pronto transformar el autor en alguien que canaliza una historia que viene de una dimensión lejana, como si fuera un mero instrumento receptor de un relato que se limita a transcribir.
Yo no comparto esta teoría, ya que en mi opinión, la creación literaria comienza con una idea original, y continua con un trabajo esmerado hasta transformarla en una novela.
Una fantasía interesante
Yo también, lo reconozco, he fantaseado con esta idea de que los personajes puedan cobrar vida, tener sus propias ideas y sueños y reclamar su libertad. Así lo desarrollé en mi novela juvenil Cárceles de tinta, en la que hablaba del poder creador de la palabra escrita, y de cómo lo que escribimos y creamos pueda existir de verdad en una realidad paralela. Pero claro, estamos hablando de una ficción, en lo que la imaginación tiene permiso para casi cualquier cosa.
¿Por qué se escapan de nuestras manos los personajes?
Pero, volvamos al oficio de escribir. ¿Cómo es posible que un personaje que hayamos inventado, creado y diseñado desde cero, se escape de nuestras manos?
El autor, desde que lo concibe, dibuja su retrato, le atribuye cualidades y defectos. Escoge para él unas características físicas y un carácter, un pasado, un presente que cuenta en la novela, y también un futuro y unos sueños.
El hecho de que los personajes puedan salirse del guion, puede parecer sorprendente, pero tiene varias posibles explicaciones, todas ellas relacionadas con el escritor, por su forma de trabajar y también por los aspectos profundos e inconscientes de su personalidad.
Forma de trabajar
Mucho se ha hablado de los diferentes tipos de escritor, y de como abordan la creación de sus obras. Pueden ser escritores brújula, mapa, incluso GPS o paisajistas y muchas otras clasificaciones.
El escritor brújula
Es el que aprovecha la inspiración del primer momento, la emoción generada, para lanzarse a escribir. puede encontrarse de repente con un bloqueo creativo, por no haber reflexionado antes de empezar el proceso. Puede incurrir en contradicciones, incoherencias en la trama, que le obligarán a corregir, reescribir, y acabar perdiendo el tiempo que creyó haberse ahorrado en principio.
En mi opinión, es fácil que este tipo de escritor, pueda encontrarse con personajes rebeldes o desobedientes, que se le escapen de la manos o quieran tomar la iniciativa, precisamente por esto, por su falta de estrategia, planificación y trabajo previo.
El escritor mapa
Es un viajero que prepara a conciencia su aventura. Sabe de dónde parte, a dónde quiere llegar, prepara con detalle el itinerario y lo divide en etapas. Analiza los posibles obstáculos y estudia vías secundarias. Ejecuta un trabajo previo de construcción de la trama, escaletas, fichas, así como una planificación de los capítulos. Sabe que llegará al final, y cómo hacerlo, porque tiene una estrategia definida desde el principio. Este escritor, no se va a perder por el camino, no encontrará incoherencias ni tendrá sorpresas con sus personajes, porque los habrá definido con exactitud.
Un escritor mapa, controla en todo momento la historia que está contando y por supuesto a sus personajes.
Por lo tanto, salta a la vista que los escritores que se lanzan a escribir de forma entusiasta y espontánea, pueden encontrarse con sorpresas, y tienen más posibilidad de que se le «rebelen» los personajes.
Los personajes reflejan a su creador
Hay otra manera de abordar este tema y es deteniéndonos a pensar en la figura del escritor. Debemos darnos cuenta de que los personajes no son otra cosa que su reflejo, sus facetas ocultas, sus pulsiones inconscientes, y reflejan sus ideas.
Estas ideas, que representan sus miedos, sus deseos, sus sueños y todo lo que se esconde en la psique del escritor pueden cambiar y transformarse, incluso traicionarlo.
Así, si un personaje cambia y de repente parece actuar por libre, no significa que cobre vida, sino que es la expresión de una pulsión, tendencia o idea oculta del autor, que a veces ni es consciente de ello.
Conclusión
Que el personaje parezca escaparse del control de su creador y tomar la iniciativa, solo es aparente y nunca obedece a cosas misteriosas. El personaje obedece en todo momento al escritor, pero no solo refleja lo que es, sino lo que podría haber sido, lo que teme ser o anhela ser.
Y citando una frase de un (Artículo de Sinjania), si el autor fuera más consciente de lo que refleja su inconsciente o de su subconsciente (disculpas por lo rocambolesco de la frase), tal vez nunca sentiría esa sorprendente sensación de que su personaje ya no le obedece.


