¿Es el fin de la era Woke?
Tras los atentados terroristas del otoño de 2023 por parte de Hamás, el movimiento Woke, cuyo propósito era, desde sus inicios, denunciar las injusticias sociales, y solidarizarse con los grupos marginados, no fue capaz de demostrar empatía ni solidaridad con las víctimas. Nadie en sus filas denunció la masacre ocurrida en el festival Supernova de Israel, donde 365 personas murieron, ni alzaron la voz para condenar el secuestro y violación de mujeres judías.
Asociaciones de estudiantes, como la de Harvard, publicaron un comunicado en el que se culpaba a Israel de la matanza de sus propios ciudadanos, mientras estudiantes y profesores salieron a celebrar la resistencia del pueblo palestino omitiendo hablar de los atentados. Un espectáculo deplorable e incoherente por parte de quién pretende defender los grupos marginados y luchar contra la violencia.
Solo hubo un silencio que sigue en auge como lo ha calificado el ensayista alemán, Jens Balzer, un silencio ominoso y atronador. Según él, “lo ‘woke’ ha llegado a su fin por sí solo; ha perdido su atractivo” escribe en su libro After woke, en el cual critica que la izquierda se dedique a establecer lo que está bien y lo que está mal.
Muchos afirman que empieza la caída de la cultura «progre» y cabe preguntarnos si se acerca el fin de la era Woke.
¿Qué es Woke?
Woke es el pasado del verbo «wake» que significa despertar y por lo tanto se podría traducir como «Desperté».
¿De dónde procede?
El legendario cantante y músico Lead Belly pronunció las palabras stay woke en 1938, tras interpretar una canción sobre unos afroamericanos que fueron falsamente acusados de violación. Su intención era alertar a la población negra de que fuesen con los ojos abiertos, de que andasen con cuidado para no ser acusados de forma injusta, solo por su color de piel.
Black Lives Matter
El término resurgió en la última década dentro de la comunidad negra de Estados Unidos, con el movimiento Black Lives Matter, que nació para condenar la brutalidad policial hacia personas afrodescendientes. Inicialmente significaba estar alerta ante la injusticia racial, pero se extendió más allá de la comunidad negra. Desde entonces la definición woke y el “wokeismo” se han expandido y se han utilizado para significar algo mucho más amplio.
Más allá de la lucha contra la desigualdad racial
En el slang, la jerga estadunidense, ser «woke» hace referencia no solo a la defensa de las minorías étnicas y sociales, sino también al feminismo, la desigualdad social, la discriminación en relación con el género y la orientación sexual. Abogan también por el movimiento LGTB, el uso de pronombres de género neutro, el multiculturalismo, el uso de vacunas, el activismo ecológico y el derecho a abortar.
Ser o no ser Woke
Esta palabra que se usa de forma global ha estado acompañada desde siempre de polémica. Los que se consideran «woke» afirman luchar contra la discriminación y las injusticias, mientras que los demás rechazan esta cultura, por intentar imponer a todos ideas progresistas que no aceptan.
La cultura woke, ¿policía de lo políticamente correcto?
Ya hemos observado como la cultura woke, en su insistencia en demandar una mayor representación de las minorías y la diversidad, esta cambiando la producción de series, películas, libros y espectáculos. En su nombre, se ha empezado a censurar clásicos de la literatura y del cine, llegando al absurdo, a modificar incluso nombres de plantas y especies del reino animal.
Lectores de sensibilidad
Se recurre a los lectores de sensibilidad, por petición del autor o de la editorial, para revisar manuscritos antes de su publicación, en busca de estigmatizaciones, clichés o estereotipos considerados dañinos o ofensivos, sesgos, lenguaje inadecuado, problemas relativos a la representación de minorías, faltas de precisión en temas culturales, etc. La lista es casi interminable.
En una palabra, revisan, incluso buscan cualquier cosa que puede ser considerada ofensiva para determinadas minorías, o transgredir lo que se considera políticamente correcto.
¿Son estos vigilantes literarios los nuevos policías del pensamiento, son los nuevos censores, capaces de determinar lo que podemos o no escribir?
La cultura de la cancelación
Como resultado de estas censuras, los que no pasan los filtros de lo que se considera correcto descubren la «cultura de la cancelación». Si se han visto envueltos en alguna polémica, si los han acusado de algún tipo de acoso o abuso, muchas veces sin demostrarlo, sus carreras profesionales sufren descrédito, pierden contratos, publicidad y posibilidades de trabajar. Aunque su culpabilidad no se haya demostrado, se acaba con su reputación y sus posibilidades de futuro.
Politización y manipulación
Woke representa la izquierda progresista; hasta ahora, circulaba un pensamiento que afirma que todo lo que no es woke es de derechas, fascista o retrogrado. Las grandes empresas, atraídas por el enorme y suculento negocio que podía generar este tema, decidieron convertirse en activistas. Conocidas marcas del deporte y del cuidado personal masculino lanzaron campañas para luchar, supuestamente contra la desigualdad y la injusticia y la masculinidad tóxica.
Intentaron establecer vínculos con su público objetivo, fingiendo adoptar rasgos y comportamientos humanos de compasión y altruismo. Absorbieron sus mensajes por motivos de imagen y marketing, pero los utilizaron sin atender a las verdaderas injusticias de manera honesta.
Muchos opinan que este movimiento es una gran operación ideada por el globalismo al objeto de desviar a las izquierdas de la lucha de clases y entretenerla en las luchas identitarias de las nuevas tribus urbanas.
Tiranía de las minorías
El movimiento woke en sus inicios encarnaba una serie de valores y puntos de vista asociados a la izquierda y al progresismo, como la defensa de las minorías étnicas y sociales, pero está en declive. Empieza a parecerse a una tiranía de las minorías, donde los ideales progresistas se convierten en excesos, donde se pretende obligar a todos a corregir sus comportamientos.
Lo que las personas «woke» consideran una protesta no violenta, que les permite empoderar a grupos marginados de la sociedad, y corregir comportamientos, es la corrección política llevada al extremo, el fin de la libertad, la obligación de adaptar su lenguaje, su comportamiento incluso su creatividad a valores considerados correctos.
Voces discordantes en el seno del movimiento
Empiezan a sonar voces discordantes entre los «progresistas», que critican la cancelación y sus excesos, la hipocrisía y el puritanismo, la falta de coherencia y universalidad de las luchas que ponen el foco en lo identitario. Hemos pasado a encontrarnos con situaciones absurdas en las que nos toca sufrir la tiranía, por no decir la dictadura de las minorías.
Woke ya no es lo que era
Ya ha empezado el declive, el movimiento DEI (Diversidad, Equidad e Inclusión) está encontrando cada vez con más oposición sin lograr mayorías, criticado incluso dentro del movimiento Woke. Kamala Harris fue acusada por sectores de su partido de ser demasiada blanca para representar a los afroamericanos, incluso de ser racista, por no representar completamente las causas Woke.
Se cancelan series Woke por las polémicas suscitadas y también por falta de audiencia, y tanto las grandes marcas como las empresas, lo han notado. La mayoría de las empresas estadunidenses cuentan con un comité de inclusión, que vela por una representación adecuada; sin embargo, se basan en criterios no profesionales.
No valoran la capacidad de una persona sino otros factores como la etnia, el color de piel, el género, las orientaciones sexuales, etc., fijándose en supuestas opresiones históricas. El enfoque hacia la inclusión forzado, el postureo woke obsesivo, ha desviado recursos, perdiendo de vista el producto final, y el descontento de los consumidores. Por eso empiezan a desligarse de sus mensajes pro-diversidad.
Al hablar de las políticas DEI, se empieza a nombrar la Tokenización, basada en la suposición de que ciertas personas son incluidas únicamente para cubrir cuotas de inclusión y llamar al público a consumir un producto o apoyar una causa.
Es evidente que la gente empieza a dudar, el edificio comienza a tambalearse y el futuro es incierto. ¿Es el fin de la era Woke?


