Si pudiera pedir un deseo, pediría tiempo...
DESARROLLO PERSONAL,  ESTOICISMO,  RESILIENCIA

Si pudiera pedir un deseo, pediría tiempo…

Se han terminado las fiestas navideñas y los niños ya disfrutan de todos los juguetes que pidieron en su carta a los reyes. Así lo hacía yo cuando tenía su edad pero ahora soy adulta y hace mucho que he dejado de escribir cartas a los Reyes.

Sin embargo, nunca he dejado de soñar y a veces me sorprendo pidiendo un deseo cuando veo una estrella fugaz en verano. En este principio de año, creo que si pudiera pedir un deseo al universo, pediría tiempo.

Lo que piden los adultos

Los adultos suelen pedir salud, trabajo, otros amor y los demás riqueza y fama, cada uno escoge lo que le parece importante, lo que le hará feliz. Pero yo solo pediría tiempo, porque es el bien más preciado que tenemos, es escaso, limitado, intangible, no se puede ceder ni cambiar por nada. No es posible detenerlo, comprarlo ni recuperarlo, no se puede guardar ni atesorar. Es un tesoro fugaz.

Una reflexión necesaria

Nacemos con fecha de caducidad, es un hecho innegable. No sabemos de cuánto tiempo disponemos y probablemente sea mejor así, pero aunque pretendemos ignorarlo, sí sabemos cual es el desenlace de nuestra vida. Nuestro tiempo es limitado y finito y debemos recordar que vamos a morir. Es el Memento mori de los estoicos, una reflexión que nos permite recordar que el tiempo corre en nuestra contra y que debemos aprovecharlo.

“No vivas como si tuvieras años sin fin por delante. La muerte te eclipsa. Mientras estés vivo y capaz, se bueno.” Marco Aurelio

Que nuestro es finito es una obviedad, que se escurre entre nuestros dedos como arena, también. No se puede detener, ni pausar, los segundos se transforman en minutos, luego en horas y en días, que se van para no volver.
Lo que sí podemos hacer es evitar desperdiciar este tesoro valioso, protegiéndonos de los ladrones de tiempo.

No es que tengamos poco tiempo, es que perdemos mucho. (Seneca)

Los ladrones de tiempo

¿Quiénes son? Son todos aquellos factores tanto externos como internos, que te hacen desperdiciar tu precioso tiempo.

Reconocer los ladrones externos es fácil. Son todas estas distracciones que durante el día te hacen perder el enfoque, la concentración y la motivación. Las redes y su bombardeo constante de contenido de dudosa utilidad, el móvil y los mensajes, que te interrumpen constantemente, todos estos factores invisibles que de forma sigilosa, devoran de forma continua tu capital de tiempo.

Luego está el no saber decir que no, que podría considerar externo e interno. Externo por las demandas tal vez excesivas de tu entorno, interno por tu actitud, tu incapacidad de poner limites de forma asertiva. Ambos pueden llevarte a aceptar encargos o tareas que no te corresponden, cargándote con responsabilidades que te apartan de tus metas y te restan tiempo.

Vivir en piloto automático es un ladrón interno que pasa desapercibido la mayor parte del tiempo. No vives de forma consciente, corres de la mañana a la noche intentando llegar a todo y ejecutando las tareas habituales de forma automática. Existe una desconexión entre mente y cuerpo. Cuando llegas al final de tu día, te sientes como el conductor al final de un trayecto que no recuerda nada de lo que ocurrió durante el camino. Seguro que has hecho muchas cosas, pero como un robot, sin haberlas vivido, y es como si este tiempo te lo hubieran robado.

Trabajar es vender tu tiempo, ¿te compensa?

Es tan crudo como suena. Trabajar es vender tu tiempo de vida a cambio de dinero, y es importante preguntarte si te compensa. Si tu trabajo te gusta, te apasiona, si te motiva a levantarte cada mañana y es tu ikigai, entonces vale la pena. Sino, deberías plantearte efectuar unos cambios en tu vida antes de que sea tarde.

La pandemia obligó la población mundial a cesar su actividad y muchos aprovecharon la oportunidad para reflexionar, replantearse su trabajo y relaciones, lo importante y lo fundamental. Algunos se separaron, otros se fueron a vivir al campo, otros cambiaron de actividad o de trabajo. Se dieron cuenta, al presenciar las muertes masivas, que nuestro tiempo es escaso y que debemos disfrutarlo haciendo con nuestra vida algo que nos llene, y no me refiero a marcharse de fin de semana o de vacaciones.

Conclusión

Si te levantas cada mañana listo para empezar una carrera de obstáculos, si tienes una lista de tareas que nunca se acaba, si siempre estás demasiado ocupado y sientes que «no te da la vida», tal vez te estés olvidando de vivir. Tal vez deberías pulsar el botón de pausa y reflexionar.

El tiempo no se puede detener, congelar ni acumular pero sí se puede, intentando ser plenamente consciente de lo que hacemos cada día, disfrutar. La clave no está en acelerar, sino más bien lo contrario, bajar el ritmo, alinearnos con nuestra esencia y saborear la experiencia, las relaciones importantes y las buenas conversaciones, los amaneceres, las puestas de sol y las estaciones.

La vida, al fin y al cabo, es la oportunidad que tenemos de experimentar, de descubrir lugares y personas, de atesorar sensaciones y emociones, y es todo lo que nos vamos a llevar. Debemos recordar que las riquezas, la fama, la posición social, todo lo material por lo que hemos luchado se quedarán atrás. Nos iremos de este mundo, tal como venimos, sin nada.

«Tu tiempo es limitado, no lo desperdicies viviendo la vida de otra persona» (Steve Jobs)

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