Enorme reloj en un cielo de color naranja, con hombre, de espaldas, mirándolo
Desarrollo Personal,  Estoicismo,  Resiliencia

El tiempo: un tesoro fugaz

El tiempo es un bien escaso, aunque no nos demos cuenta de ello o lo hagamos tarde, aunque finjamos ignorar estar realidad. Es un bien escaso, limitado, intangible, que no se puede cedar ni cambiar por nada. No es posible detenerlo, comprarlo ni recuperarlo, no se puede guardar ni atesorar.

24 horas al día, 1.440 minutos, o 86.400 segundos: este es nuestro capital y es el mismo para todos; no importa que lo sepamos utilizar, aprovechar o que lo perdamos, este capital se nos escapa sin remedio, día a día, como arena entre los dedos.

Deberíamos, por lo tanto, ser consciente de su fugacidad, concederle la importancia que se merece, y darnos cuenta de que es, sin lugar a dudas, nuestro más valioso tesoro.

Un bien escaso

Si te paras a pensar, el tiempo no solo es un bien escaso sino que no tiene precio. Es más, si se pudiera vender, sería probablemente el negocio más lucrativo del mundo; porque todos lo necesitamos, a todos nos hace falta, nos sabe a poco y queremos más.

Y es que necesitamos tiempo para vivir: para trabajar, amar, experimentar, divertirnos, criar a nuestros hijos, hacer ejercicio, plantar un árbol, etc. Sin tiempo, no somos nada y todos nos lo piden: en el trabajo, te lo compran, los amigos te lo reclaman, la familia te lo exige, y muchas veces te das cuenta de que no tienes suficiente, de que no llegas a todo.

Cuando te abordan pidiéndote un minuto para una encuesta, sueles contestar «Lo siento, no tengo tiempo»

La gestión del tiempo

Hay personas que corren todo el día, desde que se levantan hasta que se acuesten, y, aún así, no llegan. Otras, parecen más serenas, tienen la facultad de gestionarlo bien, viviendo sin prisas, compartiendo tiempo de calidad con los suyos y convirtiéndolo en felicidad y alegría. Unos son felices y otros padecen estrés, malhumor, y envidia.

¿A qué se deben estas diferencias? A la gestión del tiempo.

Saber gestionar tu tiempo es una de las claves para una vida feliz, porque el buen uso de este bien tan escaso, nos permite conseguir la vida que deseamos, en el ámbito personal y en lo profesional.

Definir prioridades, planificar, practicar el time boxing estableciendo plazos, nos ayudará a optimizar nuestro tiempo, a no acabar cada día con la sensación frustrante de que no hemos conseguido hacer ni la mitad de lo que pretendíamos.

Ser rico o pobre de tiempo: ¿de qué depende?

Esta es una generación en la que nos hemos impuesto tantos roles, tantas obligaciones, en la que nos exigen y nos exigimos ser tan perfectos en todo, en nuestro trabajo, con nuestros hijos, nuestra pareja, nuestros amigos, que hemos descuidado la esencia de nuestra vida: el tiempo.

Ya hemos perdido el control, no podemos decidir en qué gastarlo y de qué manera; la vida nos persigue, nos aplasta, nos come y de paso devora este tiempo tan valioso, sin que le demos un uso consciente. Es especialmente trágico si consideramos que todos tenemos fecha de caducidad y ignoramos cuál es.

La triste verdad es que no sabemos de cuánto tiempo disponemos.

Quisieramos ir a ver un amigo que está pasando una mala racha, visitar a un enfermo, cuidar nuestras amistades, dedicarles atención a nuestros hijos y nuestra familia, pero no llegamos, porque otras obligaciones toman prioridad. Nos hemos convertido en pobres, pobres de tiempo, ya no logramos evitar las trampas que devoran las mejores horas de nuestra vida. Estamos malgastando nuestro tiempo.

Como decía Gandhi, un minuto que pasa es irrecuperable.

Sabiendo esto, ¿cómo podemos malgastar tantas horas?

Simplemente, creo que una cuestión de inercia. Nos dejamos llevar por la corriente de la vida y sus aguas bravas nos arrastran sin control río abajo, sin que podamos reaccionar. Vivimos en modo piloto automático, sin tener consciencia plena del aquí y del ahora.

Para salir de este bucle, deberíamos detenernos, pausar nuestra actividad frenética y preguntarnos:

  • ¿En qué gasto mi tiempo? ¿Soy consciente de ello?
  • Estoy satisfechos/a con mi vida: ¿es coherente con mis valores?
  • ¿Para qué necesito más tiempo?
  • ¿Qué haría si tuviera más tiempo?
  • ¿Qué me impide hacer las cosas que quiero hacer?
  • ¿Qué estoy aplazando y qué me estoy perdiendo en mi vida actual?

Tal vez una toma de consciencia de nuestra actividad podría ayudar: en qué se nos van las horas, si vale la pena o no, así como una priorización de las actividades: lo que es de verdad necesario, lo que nos satisface y lo que no nos aporta nada.

Examinando nuestro día a día, viviendo en consciencia, planificando y priorizando las actividades podrían conducirnos a optimizar mejor este recurso limitado que es nuestro tiempo. Comprendiendo también dónde ponemos nuestra atención.

Un hombre que se permite malgastar una hora de su tiempo no ha descubierto el valor de la vida (Charles Darwin)

¿Dónde pones tu atención?

La atención, se ha convertido en un bien codiciado. Nuestra visión del mundo se alimenta de lo que vemos, leemos, consumimos y observamos y buscamos constantemente la validación de los demás a través de su atención. Subimos fotos, videos, publicamos en las redes a la espera de una validación, un like, un seguidor más, y nos encerramos en una burbuja que nos ofrece una visión sesgada del mundo y de la realidad. Las redes sociales se han convertido en los peores ladrones de nuestro tiempo.

Los ladrones de tiempo

Las redes sociales devoran literalmente nuestro tiempo, minuto a minuto, día a día. Empobrecen nuestras vivencias: ya no disfrutamos de las experiencias en si mismas sino que las buscamos con el único fin de subirlas a redes. Invertimos horas en mirar videos en Tik Tok, un agujero negro que consume nuestra vida mientras escrolleamos videos sin parar, seguimos consejos o recetas de influencers que nos muestran una imagen falsa e hipersexualizada de la vida, intentamos imitarles para conseguir su éxito a la vez que comparar nuestra vida con la suya nos puede hacer sentir miserables.

Y se nos pasan las horas y los días mientras nos sumergimos en este universo virtual; la vida es aquello que se te escapa mientras tu atención se enfoca en contenidos que no te aportan nada.

Conclusión

El tiempo que pasa no vuelve, que cada minuto, hora y día de acerca más del final de tu existencia y pregúntate si de verdad lo estás aprovechando, experimentando todo lo que deseas, y disfrutanto de lo que está a tu alcance. Tu única prioridad es, o debería ser, vivir.

Recuerda que la vida ocurre fuera de la pantalla y de las redes y que no necesitas la aprobación de nadie para vivirla y disfrutarlas.

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