amor fati: abrazando la adversidad
Estoicismo

Amor fati: abrazando la adversidad

Amor fati: abrazando la adversidad, es el título del post de hoy que tiene el propósito de ayudarnos a fluir con la vida, dejar de luchar, conseguir más y sobre todo sufrir menos.

Recordando tu propósito

La vida tiene un propósito que muchas veces se nos escapa, y es el de aprender. No estamos aquí para instalarnos en una zona de confort y pasarlo bien esperando a que se acabe nuestro tiempo. Nada de eso. Hemos venido a aprender, crecer, evolucionar, y sacar el máximo partido de los dones y cualidades que nos dieron al nacer. 

La vida: ¿un deporte de riesgo?


La vida no es un paseo en barca en las aguas apacibles de un lago tranquilo, se parece más a bajar las aguas embravecidas de un río caudaloso, calcular la fuerza de la corriente, evitar los remolinos, esquivar grandes obstaculos como rocas y vegetación y aprender a mantenerte a flote.
Implica tomar riesgos, correr peligros y aprender sobre la marcha, es aventura.

Suena bien, ¿verdad? pero la vida, igual que las aventuras tiene ratos buenos y otros muy malos, luces y sombras. No hace falta que aprendas a disfrutar, es algo que se nos da muy bien a todos, pero cuando vienen los problemas, la cosa es muy distinta. Hay que estar preparado, incluso entrenado.
Siguiendo con la metáfora de que la vida se parece al www.rafting.es, vale la pena recordar que este deporte consiste en bajar ríos embravecidos en dirección a la corriente.

No intentes remar a contracorriente


Parece evidente, ¿verdad? Pues no lo es tanto. 
Mucha gente gasta gran cantidad de energía y esfuerzos en remar a contracorriente, en luchar con desesperación y como es evidente, no consigue su propósito.¿Qué pretendo explicarte con esto? Que es fundamental saber apreciar la dirección de la corriente y fluir con los acontecimientos de tu vida.

Amor fati

Es el Amor fati, uno de los preceptos del estoicismo. ¿Qué significa? significa algo como amar al destino o mejor aún: abrazar la adversidad. No podemos cambiar lo que ocurre, pero podemos cambiar cómo lo percibimos. Así como Zenon, fundador del estoicismo, lo perdió todo en un naufragio que le arruinó y casi le cuesta la vida, a raiz de este accidente regresó a Grecia, aprendió filosofía y fundó su propia escuela. Este naufragio que supuso su ruina fue el acontecimiento más importante de su vida y lo describe así:

Tuve un viaje muy próspero gracias a sufrir un naufragio Zenon

No te confundas. No hablo de pasividad, de aceptar la suerte que te ha tocado en la vida y no hacer nada para mejorarla, hablo de no luchar contra cosas y situaciones sobre las cuales no tienes ningún control.
Es la famosa dicotomía del control que explicaba en mi post de la semana anterior. No puedes luchar contra las fuerzas naturales, los tornados o los terremotos, no puedes controlar lo que los gobiernos decidan, ni lo que los demás piensen de ti. 
No puedes cambiar las circunstancias que escapan a tu control, pero sí tu percepción de las mismas, tu forma de enfrentarte a ellas. Según Marco Aurelio, las dificultades que tenemos que afrontar pueden convertirse en aprendizaje, con aceptación, trabajo y persistencia, se convierten en nuestro camino.

Cambiando tu percepción



Así que tengas la suerte que tengas, buena o mala, lo importante es tu respuesta, tu percepción de la misma. Un estoico nunca se queja del infortunio pero tampoco se contenta con la buena suerte, pues sabe que en cualquier momento puede cambiar. Lo que recomienda el estoico es permanecer indiferente a la fortuna.
Para el filósofo alemán Friedrich Nietzsche, amor fati es amar las cosas. No solo soportar, sino querer que las cosas sucedan como suceden

Aplicando el estoicismo en la vida diaria


Comprender el concepto es fácil, pero ponerlo en práctica es otra cosa. Porque la vida es dura, y muchas veces injusta, te castiga sin motivo aparente. Pero si empiezas a visualizar los hechos como retos, la adversidad como la única forma de probar el carácter, tal vez logres transformar los obstáculos en oportunidades.
En mi opinión, los eventos externos no son ni buenos ni malos, simplemente son y forman parte de tu vida. No puedes hacer nada para cambiar lo inevitable, pero lo que determina si algo es bueno o malo, es tu interpretación.
 
Puedes quejarte, llorar y patalear: todo lo malo me pasa a mí, la vida es injusta...
Puedes afrontarlo: la vida me ha puesto muchos retos, pero voy a afrontarlos,dándo lo mejor de mi.

Recuerda Memento mori o dicho de otra forma: son cuatro días, todos lo sabemos pero intentamos olvidarlo, cada uno de nosotros tiene fecha de caducidad. Estás destinado a morir.

Así pues quédate con la idea de que abrazando la adversidad fluirás con la corriente y te harás resiliente, te convertirás en un ser más fuerte, más sereno y por ende, más feliz.

Como dice Seneca, el destino guía a quien lo acepta y arrastra a quién lo rechaza.



Feliz semana

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