12 arquetipos de la personalidad representados en una rueda
Mitos y Arquetipos

Crear personajes con los arquetipos de Jung (I)

Crear personajes con los arquetipos de Jung puede resultarte muy útil, aunque muchos afirmen que es un error y lo desaconsejan. Quizas la recomendación de huir de los arquetipos se deba a que se confunden con frecuencia con estereotipos o clichés; pero nada más lejos de la verdad.

Estereotipo Vs arquetipo

Estereotipo

Mientras los estereotipos son, de acuerdo con la RAE, una imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable, los arquetipos son patrones universales simbólicos que facilitan la identificación.

Arquetipos

Los arquetipos son, según la RAE, imágenes o esquemas congénitos con valor simbólico que forman parte del inconsciente colectivo.

El término “arquetipo” remonta a la antigua Grecia.

arjé” significa “fuente” u “origen” y “tipos”, significa “modelos”.

Su significado se podría traducir como “modelo original”, o como patrón.

¿Qué son los arquetipos?

Carl Jung afirma que los arquetipos son patrones de imágenes y símbolos recurrentes, presentes en la cultura de forma universal y que se heredan de generación en generación, pasando a formar parte del inconsciente colectivo. Aparecen tanto en las obras de la cultura antigua como la Odisea, como en otras más recientes como la película Matrix. Los psicoanalistas los suelen utilizar en sus terapias para detectar conflictos entre la parte consciente e inconsciente de nuestra mente.

La psique según Jung

Según Jung la psique humana tiene tres componentes: el ego , el inconsciente personal y el inconsciente colectivo.

El ego se entiende como la mente consciente,  mientras que el inconsciente personal contiene recuerdos, vivencias y experiencias, y el inconsciente colectivo representa una herencia de conocimientos que compartimos como especie. De allí vienen los llamados arquetipos.

Los cuatro arquetipos primarios

Aunque hay un número infinito de arquetipos, Carl Jung destacó cuatro principales. La persona, la sombra el anima o animus, el yo.

La persona

El arquetipo de la persona es lo que nos permite adaptarnos a nuestro entorno. La palabra en si deriva de una palabra latina que significa «máscara» y, aunque no es una mascara en el sentido literal, podríamos considerar que actua como nuestra mascara social, que contiene nuestras emociones, nuestros impulsos primitivos que no se consideran aceptables.

La persona es nuestra forma de presentarnos ante la sociedad. En realidad, tenemos muchas máscaras sociales que usamos según requiere la ocasión. Es algo que enseñamos a nuestros hijos para que logren adaptarse a lo que se espera de ellos en el mundo.

La sombra

La sombra, en psicología, es el lado oscuro de la personalidad, que todos tenemos. Son nuestros instintos reprimidos y tal vez primitivos, que escondemos, todo lo que no reconocemos y nuestra mente consciente rechaza, lo que enterramos en lo más profundo de nuestro ser.

Sobran ejemplos en nuestra historia de comportamientos abominables, de hechos que avergüenzan a la humanidad, de actos execrables que la mayoría de nosotros reprobamos. La sombra, es el lado inconsciente de nuestra personalidad que reprimimos y está presente también en el inconsciente colectivo.

El anima o animus

Según Jung, el animus representa el aspecto masculino en las mujeres, mientras que el anima representaba el aspecto femenino en los hombres. Viene a ser nuestro verdadero yo, más allá de nuestro género y de la imagen que ofrecemos a los demás.

El inconsciente colectivo puede contener nociones sobre cómo deben comportarse los hombres y las mujeres, y en muchas culturas se alienta a hombres y mujeres a adoptar roles de género tradicionales y, a menudo, rígidos.  Vivimos según roles de género entendidos como arquetipos femeninos y masculinos y se observa con facilidad en los medios, la educación, etc. Este hecho priva las personas de explorar su anima o animus.

En la actualidad, se está intentando reemplazar los arquetipos femeninos tradicionales de mujer paciente, buena madre, ama de casa, dependiente, etc y masculinos de hombre protector, fuerte, valiente, poderoso, por otros, que la política, las redes, la educación intentan arraigar en nuestra mente.

Ahora quieren pintar mujeres fuertes, guerreras, inteligentes, independientes y dominantes y hombres amables, haciendo las tareas de casa, cuidando niños y fregando platos, pero estas imagenes renovadas no dejan de ser roles de género que nos limitan y nos impiden explorar la profundidad de nuestro ser.

El yo

El Yo comprende la dimensión interna de la psique y el mundo externo, es la psique unificada como un todo. El el mediador entre lo interior y lo exterior, es el organizador de la personalidad.

Jung hablo de dos diferentes centros de personalidad. El ego, centro de la conciencia y el yo, que se encuentra en el centro de la personalidad. La personalidad abarca no solo la conciencia, sino también el ego y la mente inconsciente. El yo es libre, autónomo y se canaliza mediante el lenguaje, la memoria y la imaginación. Confiere a la personalidad un sentido de unidad.

Los arquetipos de personalidad de Jung

Siguiendo esta teoría, según nuestras metas y aspiraciones básicas, podríamos identificarnos con alguno de los arquetipos de personalidad que define Jung. Debido a la extensión del tema, vamos a dividir el artículo en dos partes y, en esta primera parte del artículo, repasaremos los seis primeros.

Explorador

Es el inconformista nato, el que siempre explora en busca de nuevas experiencias, nuevas emociones, el que suele disfrutar de la vida al máximo. Busca la libertad, la aventura, el autoconocimiento y solo es fiel a sus deseos y, por definición, rechaza las responsabilidades o las situaciones que le atan y le limitan. Este es su punto débil y su vida, caracterizada por los cambios constantes, dificulta las relaciones estables.

Inocente

Es el ingenuo, el optimista que ve siempre el vaso medio lleno y busca la felicidad. Encuentra el lado bueno a todo, siente ganas de complacer, adaptarse al mundo, y ser reconocido. Es el eterno niño, el Peter Pan soñador e ingenuo que confia en los demás y los ayuda, a veces en su detrimento.

Sabio

Este personaje transmite sabiduría al resto y posiciona la verdad por encima de cualquier cosa. Representa a los que valoran el conocimiento por encima de todo, ya que usan este conocimiento para entender el mundo y compartirlo con los demás. El sabio da la espalda al mundo conocido para apostar por la trascendencia, es decir, por la verdad que subyace bajo todas las cosas. Es poseedor de una gran sabiduría, pero también que se vincula poco o nada con los asuntos cotidianos y con la gente.

Mago

Representa la transformación, los saberes secretos y los atributos tradicionales del hechicero o el alquimista, es decir, el conocimiento secreto del mundo. Propenso al egoísmo y a la obsesión, la conducta del mago está siempre moldeada por sus grandes ambiciones y su deseo de controlar la realidad, de modo tal que puede llevar a cabo tratos y luego arrepentirse. El mago regenera y renuea para si mismo y para los demás y está en constante proceso de transformación y crecimiento.

Héroe

Personaje vital, resistente, que se empeña en luchar por el poder o por el honor. No suele perder porque no se rinde nunca. Representa a las personas que se esfuerzan en ser fuertes y defender a las demás. Su objetivo es este, ayudar a los demás y proteger a los que considera débiles. Son competitivos, algo arrogantes y suelen tener mucho coraje.

Rebelde

El rebelde es radical e independiente; se empeña en cambiar las cosas que considera injustas, en abandonar las viejas estructuras, tanto si se trata de tradiciones como de costumbres, para sustituirlas por otras que, a su juicio, funcionarán mejor. Ve al mundo de forma diferente, se focaliza y obsesiona con el cambio y no necesita de nadie ya que sigue sus propias normas.

Los arquetipos y los personajes literarios

¿Por qué nos interesa usar los arquetipos? Porque nos hablan, logran conectar con nuestro inconsciente, nos podemos reconocer en ellos, y por este motivo, es interesante tenerlos en cuenta a la hora de crear personajes literarios convincentes.

No tienen nada que ver con los estereotipos porque no son modelos estáticos, sino «factores dinámicos que se manifiestan en impulsos«, según Jung.

Un personaje es complejo, igual que nuestra mente, por eso no siempre encaja en un arquetipo, sino que se ve representados por varios combinados, aunque tal vez tenga uno más marcado, o dominante. Un personaje puede combinar las facetas de sabio y las del héroe. Los personajes evolucionan en la narración, por lo que los arquetipos irán cambiando según las aventuras que experimenten. Los inocentes pueden adquirir sabiduría y los hombres corrientes transformarse en heroes o gobernantes.

Conclusión

Así pues, creo que a la hora de diseñar personajes realistas y redondos, es importante basarse en modelos idendificables, que reconocemos, puesto que nos hablan, de forma inconsciente.

Siendo conscientes de como evolucionan y se fusionan los arquetipos, podremos crear personajes convincentes y no caer en estereotipos. 

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