Asno dudando entre dos botes de heno sin saber cuál elegir
Desarrollo Personal

Tomar decisiones: la paradoja del asno de Buridán

El post de hoy va de la necesidad de tomar decisiones y lo ilustra la paradoja del asno de Buridán.

...un burro que tenía mucha hambre no llegaba a decidirse entre dos sacos llenos de heno que tenía a su alcance, a su derecha y a su izquierda, pues ambos eran idénticos e igualmente apetecibles. Llegó hasta tal punto su vacilación que acabó muriendo de hambre, incapaz de tomar una decisión.

La importancia de tomar decisiones

En nuestra vida diaria, nos vemos obligados a tomar decisiones, en asuntos de todo tipo, unos más importantes que otros. La indecisión, la pereza o el no saber cómo hacer frente a nuestras responsabilidades, nos puede llevar muchas veces a la inacción. Si se trata de un asunto trivial, nuestra pasividad no tendrá mayores consecuencias, pero en ocasiones, nos puede acarrear graves consecuencias, como lo ilustra la paradoja del asno de Buridán.

¿Quién era Buridán?

Jean Buridan, era un teólogo escolástico. Discípulo de Guillermo de Ockham, defendía el libre albedrío y la necesidad de examinar toda decisión a través de la razón. Los pensadores de su época, satirizaron su posición y sus postulados, a través de una alegoría de Reductio ad absurdum: evocaba el caso de un asno que, incapaz de decidirse ante dos montones de heno, acaba muriendo de inanición.

Se trataba de una paradoja, puesto que, no come porque no sabe, no puede o no quiere elegir qué montón es más conveniente.

¿De dónde procede la anécdota?

Esta paradoja medieval nació para satirizar la demostración racional que hizo Jean Buridan de la existencia de Dios. Con la exposición de una situación absurda, pero frecuente, pretendía por reducción al absurdo, criticar la razón como la fuente única de conocimiento.

Indecisión absurda pero frecuente

La decisiones difíciles, nos sumergen en ocasiones en un estado de perplejidad. Esto ocurre cuando, sospesando sus ventajas o inconvenientes, no logramos discernir entre varias opciones, cuales son las mejores. Cuando no tenemos elementos para escoger racionalmente, solemos retrasar la decisión, o, abstenernos de decidir, dejando el resultado final en manos del azar.

Pero ¿qué ocurre cuando la indecisión se convierte en el eje principal de tu conducta?

Aboulomanía

Cuando la tendencia a la indecisión se transforma en un rasgo de la personalidad y se vuelve crónica, podríamos encontrarnos con un caso de aboulomanía, que es la incapacidad de tomar decisiones de forma tranquila,

Causas de la indecisión

La indecisión puede tener su origen en la falta de confianza y seguridad en si mismo; también proviene del excesivo perfeccionismo, la dificultad en asumir responsabilidades, el miedo a equivocarnos.  Cuando se convierte en una tendencia constante, entonces se transforma en un auténtico problema que puede llevarte al fracaso.

La indecisión se mide

¿Sabes que se puede medir la indecisión?

Existe un cuestionario, llamado escala de indecisión de Frost, que plantea cuatro afirmaciones, que se tienen que valorar con una puntuación del 1 (totalmente en desacuerdo) al 5 (totalmente de acuerdo): 

1.-«intento aplazar la hora de tomar la decisión lo máximo posible»

2.-«me cuesta planificar mi tiempo libre»

3.-«a menudo me preocupa tomar la decisión equivocada» 

4.-«siempre me cuesta decidirme por asuntos triviales».

El síndrome de Hamlet

A este rasgo de la personalidad que provoca duda, análisis interminable, indecisión constante, se le conoce como síndrome de Hamlet, debido a la famosa obra de Shakespeare que se suele evocar con el inolvidable: «Ser o no ser«. 

El personaje se debate entre acción e inacción, lo bueno y lo malo, entre lo que mejor le vendría y lo que nunca logrará hacer. 

“Hamlet representa el tipo de hombre cuya virtud espontánea para la acción, ha sido paralizada por el desarrollo excesivo de la actividad de pensamiento.”

S. Freud 

La parálisis

Se produce cuando no se termina nunca de analizar los pros y contras de una situación, cuando se piensa una cosa y la contraria y que se entra en un bloqueo mental, una parálisis que impide actuar. Esto es justo lo que le ocurrió al pobre asno de la paradoja y lo llevó a morir por inanición.

¿Cómo remediar la indecisión?

Aquí te dejo siete estrategias que te ayudarán a combatir la indecisión.

1.- Infórmate antes de tomar una decisión

Consulta todas las fuentes de información que están a tu alcance, examina las preguntas, las respuestas y las vivencias de otras personas con tu mismo problema.

2.-Confía en ti

Refuerza tu autoestima, evita pensar mal de ti mismo, criticarte, no te compares, pon tu enfoque en lo que sabes hacer bien.

3.-Toma una decisión, enfócate y trabaja en ella

De todas las opciones posibles, escoge solo una y enfócate en ella. Evita volver a pensar en las otras, trabaja y concéntrate en tu decisión, cíñete al plan.

4.-Usa la navaja de Okham

Aplica el principio filosófico de la navaja de Okham. Elige la solución más sencilla, siempre que esté en igualdad de condiciones con las demás.

5.-No reexamines tus decisiones

Dudar de tus elecciones, no confiar en ti, se puede transformar en un vicio, como el TOC del que vuelve atrás una y otra vez, para comprobar que ha cerrado bien la puerta. Recuerda que siempre te queda la opción de rectificar.

6.-No tomes por costumbre basar tus decisiones en opiniones ajenas

Puedes pedir opiniones, no es malo, pero recuerda que tú eres el capitán del barco de tu vida, solo te corresponde a ti dedidir el rumbo, el destino, que no debes intentar gustar o agradar a nadie con tus decisiones, ni necesitas la aprobación de nadie ya que la decisión más importante es la tuya.

7.-Responsabílizate de tus decisiones y acepta las consecuencias

No temas equivocarte, recuerda que se aprende tanto o más de los errores que de los aciertos: que el miedo no te impida avanzar.

No seamos burros

Quiero decir, que nos seamos como el asno de Buridán: no nos perdamos en analisis interminables de pros y contras, que nos impiden tomar una determinación y pasar a la acción.

Es cierto que el que duda, tiene oportunidad de contemplar todas las facetas y aristas de un problema, y por lo tanto, tiene más elementos de análisis que el que actúa espontaneamente, pero si esto se queda en la inacción, no solo es inútil sino perjudicial.

Puedes equivocarte, de hecho tienes derecho a hacerlo pero recuerda que si bien, no siempre acertarás en tus decisiones, siempre aprenderás y no permanecerás estancado en la inacción, dejando tu vida en manos del azar o del destino.

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