Dibujo a tiza sobre pizarra de un niño, cargado de libros, intentando subir la escalera que lleva al éxito.
¿Te gusta escribir?

El infierno del perfeccionismo excesivo

El infierno del perfeccionismo excesivo es querer buscar la excelencia en todo lo que haces; es loable, te conduce a través del esfuerzo a mejorar cada vez no solo tu trabajo, creación, tu obra sino tus habilidades y competencia. Sin embargo, existe una línea delgada que separa la excelencia del perfeccionismo, y el perfeccionismo de la personalidad anancástica. En el post de hoy, te quiero hablar del infierno del perfeccionismo excesivo.

Perfeccionismo ¿de dónde viene?

El perfeccionismo excesivo viene de la inseguridad, del miedo, de la falta de confianza en uno mismo. La Rae lo define como:

Tendencia a mejorar indefinidamente un trabajo sin decidirse a considerarlo acabado.

En mi opinión, también es el contrario de la humildad. Nuestro ego nos empuja a querer ser perfectos, no admitimos los errores y por lo tanto no podemos aprender de ellos, ni avanzar.

Personalidad perfeccionista

Las personas perfeccionistas tienen en común una característica: la rigidez. Son críticas, se exigen mucho, extreman la disciplina, y no cesan de trabajar para la consecución de sus metas. Pero la paradoja es que también tienen una falta de seguridad y confianza en ellos mismos, y para contrarrestarla son obsesos del control. Nunca están conformes con lo que hacen, rechazan cualquier imperfección por pequeña que sea, no admiten errores.

La personalidad anancástica

Cuando el buscar la perfección se convierte en una obsesión, cuando la preocupación por el orden, se vuelve patológica, entonces la persona se vuelve controladora y exigente, se juzga a si misma con mucha dureza, pero también lo hace con los demás. No acepta ningún error, todo tiene que ser perfecto siempre.

Características

Las principales características que nos puede ayudar a identificar esta tendencia son:

Buscar el perfeccionismo y minuciosidad en todo, ser autoexigente, querer ejercer un excesivo control sobre todo, rigidez, ser justo en los valores, hasta la intransigencia, no saber delegar, no conformarse nunca con los resultados, no admitir matices: todo es blanco o negro, no admitir las críticas, no soportar el fracaso.

El perfeccionismo en el escritor

Igual que en todas las profesiones, existe la tendencia al perfeccionismo en el escritor y puede llegar a ser paralizante. No te conformas nunca con el resultado, buscas un punto imposible de alcanzar: la perfección.

Puedes sentir que una idea nunca es bastante buena y en consecuencia, te dedicas a mejorarla constantemente. Te cuesta avanzar porque eres tan exigente que tu ritmo de trabajo acaba siendo muy lento. No te lanzas a proyectos ambiciosos por temor, te falta confianza.

Retrasas las cosas, corriges una y otra vez, nunca das por bueno un capítulo, el perfeccionismo acaba colapsando tu proceso creativo y entonces entras en un bucle negativo que te produce ansiedad y depresión.

Busca el camino medio

Buscar mejor cada día, perfeccionar tu escritura, subir el nivel de tu trabajo está bien pero siempre en unos límites razonables. Si ves que llegas al punto del bloqueo, que te incapacita para escribir, entonces es que te has excedido. Recuerda que la creatividad también necesita de libertad para expresarse, demasiado control y rigidez acaban con ella. Busca simpre el camino medio: excelencia, sí, perfección, no.

Claves para vencer el perfeccionismo

Mantén a raya los pensamientos negativos

No pienses demasiado en el futuro, en la aceptación de tu trabajo, en sus posibilidades, en el éxito y en el fracaso. Estos pensamientos acabarán bloqueando tu productividad.

Establece un plan de trabajo, una estrategia. La estrategia es el plan que vas a diseñar para conseguir alcanzar tus objetivos. Mediante unas acciones planificadas, tomarás decisiones con el fin de conseguir resultados que te acercarán a tu meta. Siempre hablamos de resultados a medio o largo plazo, ya que buscar un resultado inmediato es absolutamente opuesto al concepto de estrategia.

Márcate objetivos razonables, pero no tengas expectativas. Las expectativas que no se cumplen conducen a la frustración y la frustración te incita al abandono.

Aplica la ley de Pareto: 20% de tus esfuerzos producen el 80% de tus resultados. En otras palabras, céntrate en lo que es importante para la consecución de tus objetivos.

Practica el locus de control interno, rompe tus cadenas y toma las riendas de tu vida .

Truman Capote o el infierno del perfeccionismo

Ser perfecto no es bueno, ni deseable, tampoco es una meta alcanzable. Genera una insatisfacción permanente, a la vez que frena tu avance, no aprendes de los errores porque no te permites cometerlos.

Escribir es expresar tu creatividad y disfrutar en el proceso. Es lícito intentar pulir cada vez más nuestro estilo y narrativa pero no hasta el punto de que se convierta en una obsesión enfermiza que te acaba destruyendo como escritor, y, lo que es mucho más grave, como persona.

Esta presión, este sufrimiento, está obsesión por cada vez mejor, nunca conformarse con lo que se escribe, este sufrimiento infinito, queda perfectamente expreso en estas frases de Truman Capote:

El látigo de Truman Capote

“Cuando Dios nos ofrece un don, al mismo tiempo nos entrega un látigo, y éste sólo tiene por finalidad la autoflagelación. (Escribir) Me divertía muchísimo, al principio. Dejé de divertirme cuando descubrí la diferencia entre escribir bien y mal, y luego hice un descubrimiento más alarmante aun: la diferencia entre escribir muy bien y el verdadero arte. Una diferencia sutil, pero feroz. Después de eso, cayó el látigo”.

Conclusión

En conclusión te diré que nunca debes perder de vista por qué escribes, lo que depende de ti y lo que no. Te animo a seguir buscando el progreso, la excelencia también, pero permíteme recomendarte que te apartes del perfeccionismo obsesivo.

2 Comentarios

  • Marina

    Me ha gustado mucho el artículo. Es cierto que la voz crítica interna que todos tenemos y que nos dice que lo que hacemos (o somos) nunca está lo suficientemente bien, puede llevarnos a la parálisis y a la indefensión. Es importante fomentar la autocompasión y aceptar lo que somos, lo que hacemos y, cómo bien decías, disfrutar el proceso.

    • Michèle

      Gracias, Marina. Es importante saber cuándo nuestra conducta se vuelve obsesiva, saber reconocer cuando estamos cayendo en comportamientos insanos de perfeccionismo obsesivo. Un abrazo

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