Metamorfosis de la oruga
Desarrollo Personal,  Resiliencia

El sueño de la oruga

El sueño de la oruga podría ser el título de un cuento que empezaría así:

Érase una vez, una vez, una oruga insatisfecha con su vida, que contemplaba las mariposas, admiraba su vuelo y lamentaba no haber nacido con alas.

Pero no se trata de un cuento sino de una metáfora, mejor dicho de una alegoría sobre las etapas de nuestra vida.

Estado larvario

En esta primera etapa, la oruga necesita alimentarse, nutrirse para desarrollarse. Durante esta fase de crecimiento, las orugas se ven obligadas a mudar sus pieles hasta cinco veces.

Durante la primera etapa de la niñez, nuestra mayor ocupación es comer para crecer y también es nuestra mayor preocupación. El niño come y juega, piensa en hacerse mayor. Aumenta su tamaño, no muda de piel, pero sí tiene que ir cambiando de ropa mientras va creciendo.

La crisálida

La crisálida, también llamada pupa, es la malla que la oruga ha creado con su vieja piel, el capullo donde permanerá en reposo, cubierta y protegida. Esperará hasta que ocurra la metamorfosis asombrosa que le permitirá cambiar de apariencia y adquirir un nuevo tamaño con todas y cada una de las características de las mariposas en su estado adulto final. Este milagro no será rápido, deberá esperar un tiempo, una semana, para que se produzca la transformación.

La adolescencia podría muy bien simbolizar esta etapa solitaria y extraña donde el futuro adulto permanece encerrado en si mismo, llenos de dudas e inseguridades, deseando convertirse en alguien distinto.

La metamorfosis

La palabra metamorfosis proviene del griego y se refiere a la transformación. Esta palabra designa el cambio o la mutación de un ser que se llega a convertr en algo distinto. Así es el cambio para la oruga, criatura que experimenta un gran cambio, evolucionando completamente hasta transformarse en mariposa.

La mariposa

Tras finalizar la compleja etapa de pupa y completar su desarrollo, las mariposas, ya adultas, son capaces de romper su crisálida y salir al exterior. Aún no están preparadas para usar sus alas nuevas porque están aún arrugadas. Cuando reciban energía que fluirá por las venas de sus alas, adquirirán la consistencia idonea para que puedan iniciar su vuelo, y por ende, su nueva vida de mariposa.

¿Qué tiene que ver con nosotros?

Te preguntarás tal vez por qué te he explicado las fases de evolución de las orugas y qué tiene que ver con nosotros. El ser humano, cuya vida por fortuna es muy larga en comparación con la de las mariposas. experimenta grandes transformaciones en su vida que en muchos aspectos recuerdan el ciclo de transformación de las mariposas.

En nuestra primera etapa nos limitamos a crecer, alimentarnos, desarrollarnos y nutrirnos en todos los sentidos. A partir de una edad, soñamos con hacernos mayores, dejar atrás la etapa de la niñez y transformarnos en adultos.

En la siguiente etapa que podría ser la adolescencia, reflexionamos, nos cuestionamos, y de alguna manera, nos encerramos en una crisálida donde nos vamos transformando, donde se va gestando el adulto de mañana. Es una etapa larga y extraña, llena de miedos, ambigüedades, dudas y complejos. En esta fase, parecida a la noche oscura del alma, atravesamos una etapa de crisis, soledad y cierta desolación.

Un día, sin embargo, sentimos que estamos listos, con fuerzas para romper nuestra crisálida. Al hacerlo, notamos que se ha obrado el milagro. Nos sentimos diferentes, transformados, hemos dejado atrás nuestro viejo yo y tenemos claros nuestros sueños: queremos volar, experimentar, abrir nuestras alas y recorrer el cielo. Aún es pronto y debemos fortalecer estas alas arrugadas que nunca se han entregado al viento, pero falta poco, pronto estaremos listos.

Conclusión

La vida es evolución y metamorfosis también. No nos conformemos con nuestra vida de oruga, pensando que no tenemos talento o aptitudes, que carecemos de belleza y que no podemos volar porque no hemos nacido con alas. Primero debemos crecer y nutrirnos, formarnos y aprender, pero después, podemos empezar a soñar y hacerlo a lo grande. Olvidemos las creencias limitantes, dejemos de quejarnos de nuestra mala suerte, cojamos las riendas de nuestra vida, vayamos en busca de nuestros sueños. Vivir es convertirnos cada día en una mejor versión de nosotros, transformarnos en lo que queramos, abrir nuestras alas y aprender a volar.

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