¿En qué consiste el éxito?
Todos queremos ser exitosos, en nuestra vida personal y sentimental, en el ámbito profesional y en nuestra economía. Parece que tener éxito se ha vuelto algo imprescindible, convirtiéndose en el propósito de todos nuestros esfuerzos. Es la meta a alcanzar. La mayoría de la gente habla del éxito sin saber definirlo, sin aclarar lo que es en realidad, si es igual para todos o si se puede medir. En el artículo de hoy, me gustaría analizar este concepto y formularme la pregunta: ¿En qué consiste el éxito?
Definición
Según la RAE la palabra éxito viene del latin exĭtus ‘salida’ y es:
El resultado feliz de un negocio, actuación, etc. triunfo, victoria, consecución, en oposición al fracaso.
En segunda acepción, se define como buena aceptación que tiene alguien o algo, sinónimo de fortuna, fama, gloria, renombre y notoriedad.
La idea común
Según la mayoría de personas, tener éxito es tener de todo en abundancia y no tener que preocuparse de nada. La idea común es que quién tiene mucho, puede comprar todo lo que le apetece sin contar, es exitoso y por ende, feliz. Sin embargo, basta con recordar personas ricas que viven sumidas en la infelicidad para cuestionar este patrón.
La segunda acepción hace referencia al éxito como reconocimiento y notoriedad, y es cierto que muchas personas consideran que la fama es sinónimo de éxito.
Una noción subjetiva
Lo primero en que deberíamos fijarnos es en la subjetividad inherente al término. Lo que es éxito para unos no lo es para otros, lo que significa que varia en función de cada uno. Para uno consistirá en tener renombre, para otros en conseguir un buen trabajo, para otros tener una familia o tener tiempo libre para viajar…
Si bien estas definiciones están marcadas por mandatos sociales, el concepto es subjetivo, y su definición por lo tanto es personal.
¿Qué es el éxito realmente?
Podríamos definirlo como el logro o la consecución de metas, de objetivos que dan sentido a tu existencia y te hacen feliz. No cabe duda de que el éxito es mucho más que alcanzar la prosperidad, acumular posesiones o conseguir el reconocimiento de los demás. Tiene que implicar un equilibrio entre la abundancia en el plano material y la plenitud emocional.
El éxito se construye
Visualicemos el éxito como un edificio que se construye pero que para alcanzar la altura y solidez deseada tiene que asentarse en bases sólidas.
Las vigas maestras
Son los pilares que se encargarán de soportar el peso de la estructura de nuestro edificio, garantizando su solidez y resistencia.
1.-Resiliencia
El camino hacia el éxito es largo y está sembrado de dificultades, obstáculos, desafíos que habrá que superar. Desarrollar resiliencia será fundamental para saber afrontar las adversidades de la vida.
2.-Disciplina
Necesitamos trabajar duro, mantener el enfoque y no escuchar cantos de sirena ni dejarnos distraer por las estrellas fugaces que surcan nuestro cielo. La autodisciplina será imprescindible para crear hábitos y mantenerlos.
3.-Coherencia
Tener valores y vivir de acuerdo con ellos, ser coherente con nosotros mismos, en una palabra ser auténtico y vivir alineado con nuestros ideales, siendo fiel a nuestra esencia.
4.-Aprendizaje
Para adaptarnos a un mundo que está en constante evolución, debemos estar dispuestos a aprender de forma continua para crecer, adquirir nuevas habilidades y ampliar nuestros conocimientos.
El motor
Y para impulsar nuestro o nuestros proyectos, como no puede ser de otra manera, nos hace falta un compromiso, un propósito, una pasión, una meta que actuará como el motor del progreso hasta alcanzar el triunfo.
La mentalidad del éxito
Es la forma de pensar que necesitaremos cultivar y que nos acompañará durante el trayecto. Nos ayudará a conseguir lo que nos proponemos a través de la confianza, la visualización positiva, de rodearte de personas que admiras y que te inspiran. Para lograrlo deberemos superar los retos del camino.
Los desafíos
Controlar el ego, dejar atrás miedos paralizantes y creencias limitantes y olvidarnos del síndrome del impostor. Hay que superar el miedo al fracaso reconociendo en las derrotas oportunidades de crecimiento, vencer la procrastinación para mantenernos productivos y enfocados, desarrollar una imagen de nosotros positiva que nos otorgue confianza y determinación.
¿Es necesario sacrificarse?
Muchos piensan que para conseguir el éxito, es necesario sacrificar nuestra vida personal y dedicarnos exclusivamente a trabajar en la consecución de nuestras metas. En mi opinión, debe existir una armonía, un equilibrio entre la vida personal y la vida profesional, y para disfrutar de una vida plena, es fundamental cultivar relaciones que nos aporten bienestar emocional.
Ser feliz a pesar de todo
Habiendo establecido que la noción de éxito es personal y varia según las personas, hay que dejar claro que no siempre vamos a conseguir hacer realidad nuestros sueños. Pero se puede y se debe ser feliz a pesar de todo, recordando que más importante es el camino que la meta y que debemos priorizar el proceso. La felicidad puede encontrarse en muchas áreas que poco o nada tienen que ver con las nociones convencionales del éxito.
Sintiendo gratitud por estar vivo, disfrutando de las pequeñas cosas y de las relaciones, olvidando el futuro y centrándonos en el presente, soltando las expectativas, siendo compasivos con nosotros mismos y nuestros fracasos y tratándonos con amabilidad y sobre todo, aceptando la imperfección.
Conclusión
Buscar el éxito es emprender un viaje personal, descubrir su Ikigai, hallar un propósito que va mucho más allá de la notoriedad, del reconocimiento o de la acumulación de riquezas. Siendo fieles a nuestra esencia, coherentes con nuestros valores, y desarrollando una mentalidad de éxito, podremos alcanzar nuestras metas y hacer realidad nuestros sueños sin dejar de vivir una vida plena, feliz y saludable.
«El éxito no es la clave de la felicidad. La felicidad es la clave del éxito. Si amas lo que haces, tendrás éxito» – Albert Schweitzer


