La pirámide de Freytag
Desde los tiempos de Aristóteles, siempre se ha considerado que una obra tiene que dividirse en tres actos, a lo que llamamos planteamiento, nudo y desenlace, pero que el denominaba: protásis, epítasis y catastrofe. El poeta romano Horacio amplió más tarde estos tres actos a cinco.
En el siglo XIX, el dramaturgo alemán Gustav Freytag desarrolló la pirámide de Freytag, que nació como una representación gráfica de una estructura narrativa que consta de cinco actos. Según afirmaba, la mayoría de las historias pueden dividirse en cinco partes principales que siguen una progresión narrativa específica.
Fase1: Exposición
Se establece la base de la historia. Se presenta el entorno, en lugar y tiempo, los personajes, su personalidad, su vida y sus motivaciones. Sabemos cuándo y dónde se desarrollará la historia.
Fase 2: Acción ascendente
En esta segunda fase, comienza la tensión narrativa. Surge el incidente, el conflicto que desencadenará una serie de eventos, que obligarán el protagonista a moverse y tomar acción; la historia empezará a llevarnos cuesta arriba, hasta el clímax.
Fase 3: Climax
Este es el punto crítico del conflicto, que ocurre en general a la mitad de la obra y donde la tensión narrativa llegará a su máximo, donde conocerá un punto de inflexión.
Fase 4: Acción descendente
Comienza a bajar la tensión y se esbozan los elementos que nos llevarán a la resolución final de la historia. Se resuelven las subtramas.
Fase 5: Resolución
Las tramas se cierran, la historia llega a su conclusión, y con el desenlace baja la tensión narrativa.
Forma de la pirámide
No todas las fases de la pirámide tienen la misma duración, por lo que el gráfico no debería ser una pirámide exacta. Las primeras fases, son más extensas que las últimas, por lo que el vértice piramidal, o climax, debería desplazarse fuera del centro del dibujo y aproximarse hacia la derecha.
Origen de la pirámide
Al estudiar en qué consisten las cinco fases de la pirámide de Freytag, no podemos evitar pensar en su antecesora, la versión más sencilla, que remonta a la época de Aristóteles. Se consideraba entonces que el drama debía presentar una sola acción divisible en tres partes: Planteamiento, nudo, desenlace.
O dicho de forma más técnica: Prótasis, exposición y puesta en marcha de la historia, Epítasis: complicación de la acción y Catástrofe: resolución del conflicto y retorno a la normalidad.

En estas cinco fases, se reconocen fácilmente las subyacentes tres fases iniciales de planteamiento, nudo y desenlace.
¿Cómo aplicar la pirámide de Freytag en tu novela?
La imaginación es primordial a la hora de desarrollar un trabajo creativo, pero en el caso de una novela, es importante seguir unas pautas.
Debemos estructurar nuestra narración, para que nuestra historia sea sólida y coherente.
La pirámide de Freytag te puede ser útil para estructurar de forma lógica tu historia, sin enredarte en tramas y subtramas y que el lector no se pierda en ella. En este aspecto representa una herramienta útil y valiosa.
Comparación con otras estructuras literarias
Ejemplos de estructuras
1.-La universal estructura de los tres actos que siguen utilizando mucho los escritores modernos
2.- La estructura tradicional, que consiste en organizar toda la información en secciones cronológicas, y en hacer una escaleta. Una previsión de capítulos donde se resume lo ocurrido en cada uno. Nos permite tener un guion, saber adónde vamos y calcular la extensión aproximada de la obra.
3.-Empezar por una sinopsis o un resumen grande. Describe lo que va a ocurrir en la novela y usarla como base para desarrollarla después.
4.- El método del copo de nieve. Consiste en partir de un resumen de toda la novela e irlo desarrollando por niveles. Para entendernos, empezamos describiendo la novela en una frase, completa, bien redactada que describe a la perfección nuestra obra.
En segundo lugar, vamos a convertir esta frase principal, en un párrafo de cinco frases, que describan la exposición, nudo y desenlace de tu novela. Luego, cada una de estas cinco frases se va a convertir en un párrafo entero.
Escribe descripciones de todos tus personajes, los principales y segundarios.
Coge tu resumen inicial y amplíalo hasta cuatro páginas. En base a esto, escribe una lista de escenas. Luego, escribe todas las escenas, asignándole número de capítulos, etc.
Reúne y ordena esta información y empieza a escribir tu novela.
5.-El viaje del héroe
A nivel literario, el viaje del héroe es un modelo narrativo o «patrón» de historia que puedes utilizar en tu narración. Es efectivo porque engancha al lector, lo lleva con fluidez a través de la narración y le hace recordarla.
El protagonista de la historia parte de su mundo ordinario, y empieza a vivir una aventura dividida en diversas etapas. En ellas, encontrará aliados y enemigos, y con la superación de cada una de estas fases, irá evolucionando gracias a la experiencia y conocimientos adquiridos.
La tesis del viaje del héroe es una estructura simple que funciona muy bien si la historia responde al género épico, de ciencia ficción o fantasía, pero se puede aplicar a cualquier tipo de género.
Para más información, te remito al artículo completo que está en el blog.
Otras estructuras
Solo he citado unas pocas, pero hay muchas y que desarrollan un método completo como save the cat, o story grid, y que sin duda se merecen un artículo entero.
Conclusión
Muchos escritores sienten que el estar pendiente de las técnicas y de las estructuras les puede restar libertad, por lo que optan por una escritura libre y sin reglas, como el free writing que consiste en escribir durante un largo periodo de tiempo todo lo que pasa por tu cabeza. Es una forma de explorar tus ideas, pero implica un importante trabajo posterior para aprovechar lo que has escrito.
Recordemos que la vocación del escritor es la de contar historias, de la mejor manera posible, intentando conectar con el lector. Las estructuras literarias son herramientas disponibles que nos ayudan a dotar de cimientos fuertes a nuestras novelas. Unas son más rígidas que otras como lo es la pirámide de Freytag, otras, como la del copo de nieve, parece facilitar la tarea de organización, pero compartimenta mucho el trabajo y, en este aspecto, frena la inspiración.
Así que sigue tu inspiración y escoge la que te gusta más y se adapta mejor a tu forma de trabajar. Todas tienen su interés y no hay ninguna mejor que otra; la estructura perfecta es la que mejor se adapta a tu obra, te permite estructurarla de forma correcta ayudándote a escribir en conciencia sin frenar tu inspiración.


