¿iQuieres crear buenos personajes? Haz que sean inolvidables. Chico rubio, sentado en el suelo, contemplando una rosa, parece solo en un planeta, como el Principito.
¿Te gusta escribir?,  Literatura juvenil

¿Quieres crear buenos personajes? Haz que sean inolvidables

¿Quieres crear buenos personajes? Haz que sean inolvidables

Crear personajes buenos, o, mejor aún inolvidables, es conseguir que nos impacten, que creamos en ellos y se vuelvan inolvidables. Los personajes de una novela son los que permiten que una historia nos llegue, hable a nuestro corazón, a nuestros sentidos, y se quede grabada en nuestra memoria. Hay personajes que nos dejan indiferentes, porque les falta profundidad y no conseguimos conectar con ellos. Otros, sin embargo, permanecen intactos en nuestro recuerdo aunque hayan pasado años.

¿Cómo crear un personaje que conecta con el lector?

Creo que la unica forma de conectar a tu personaje con el lector, o, por lo menos, la más efectiva, es hacerlo mediante los sentimientos. Los personajes más interesantes son aquellos que parecen normales, podrían ser cualquiera de nosotros, tienen defectos o limitaciones conocidas por el lector, y se esfuerzan para superarlas y enfrentarse a sus problemas.

La fuerza de un personaje

¿Qué es lo que hace la fuerza de un personaje?

Su fuerza, su poder de seducción y de convencimiento, en mi opinión, van directamente ligados a su grado de humanidad. No queremos personajes perfectos, que salgan victoriosos de todas las batallas, que siempre sepan lo que tienen que hacer. Queremos personajes que parezcan humanos, que, como nosotros, se equivoquen, sufran, se caigan y sean capaces de levantarse. Personajes que evolucionen, que crezcan a medida que se va desarrollando la historia, que maduren a nuestro lado, y se vuelvan más fuertes con las derrotas.

¿Qué nos atrae en el personaje?

Lo que acabo de mencionar, la fuerza, la resiliencia, la capacidad de lucha hace el personaje muy atráctivo. Luego, hay algo que suele funcionar muy bien y es que el personaje tenga un sueño, una motivación, algo poderoso que le inspire, un motor. Esta pasión que le empuja a moverse, actuar y crecer, es algo que debe notarse, impregnar los dialogos, pero sobre todo los actos de tu personaje, para conseguir página tras página, dotarle de vida.

Saber mostrar el personaje: show, don’t tell

No se trata de describir su personalidad, contar sus facetas y describir su carácter, sino mostrar cómo es, es el famoso show, don’t tell, la diferencia entre contar y mostrar:

No me digas que la luna está brillando, muéstrame el destello de luz sobre el vidrio roto

Antón Chejov

Profundidad y realismo

Dicen que un personaje, para ser interesante, debe ser como una cebolla, o sea tener varias capas. La primera capa sería lo que se ve desde fuera, la capa exterior, es decir, la imagen que transmite a los demás. La segunda, un poco más profunda, es lo que oculta a los demás, su mundo interior. Si añadimos más capas, más matices, dotaremos a nuestro personaje de más profundidad, dibujando una personalidad más compleja. Más allá de su apariencia, de su carácter, de su personalidad, podemos dotarle de un pasado, con sus cicatrices, sus recuerdos buenos y sus momentos felices, y de un futuro, sus sueños y objetivos, lo que le mueve.

Esta profundidad es lo que nos permite transformar un personaje plano, de cartón piedra, en un personaje de carne y hueso, que el lector sienta cercano, con quien empatice.

Los conflictos

Vamos a ser sinceros y admitirlo: nos gusta, mejor dicho, nos encanta ver a los personajes en apuros. Si todo les va bien, si son felices, llevan una vida equilibrada y sin sobresaltos, no hay historia. Un personaje que lo tiene todo, que obtiene todo lo que quiere sin ningún tipo de dificultad, suele carecer de interés. Es exactamente como en la vida real: ¿qué nos puede contar una persona que lo tiene todo, que no conoce problemas ni dificultades, que nunca ha tenido que luchar por nada? Pues poco, o nada. Sin embargo, no hay nada mas edificante que hablar con alguién que ha tenido que superar obstáculos en la vida, que ha sabido sobrevivir a problemas y dificultades, que tiene historias de superación y crecimiento que contarnos, ¿Por qué? Porque necesitamos conflictos.

Tipos de conflicto

No existe pues historia sin conflicto. Podemos distinguir dos tipos de conflicto: el conflicto externo y el conflicto interno.

El conflicto externo se llama así porque que es ajeno al personaje, es un conflicto visible, que se origina fuera y que viene del mundo exterior. Por ejemplo, un cataclismo amenaza el mundo, una guerra, una pandemia, y el protagonista debe encontrar la manera de impedir que lo destruya.

El conflicto interno es, por el contrario, el conflicto emocional del personaje. Se trata de un trauma, una limitación, o de algo que le ha ocurrido en el pasado y que debe superar. Puede tener dificultades en vivir con unas fobias, superar una pérdida, o tener dificultad en sanar traumas personales.

Los personajes no son, ni deben ser perfectos, porque resultan difíciles de querer y de recordar, porque no son creíbles. Las manías de las personas, sus defectos pequeños y grandes, sus errores y rectificaciones, son lo que convierten a un personaje en realista. A medida que va evolucionando, el personaje nos parecerá más, parecido a nosotros, más humano y, por lo tanto, digno de ser amado.

Un personaje vivo debe evolucionar

Todo personaje principal debe experimentar un proceso transformador durante el relato. Para entendernos, nunca, insisto, nunca, debemos llegar al final de nuestra historia, con un personaje idéntico al que empezó la historia. No puede terminar el relato, siendo igual que al principio. Es lo que llamamos el arco de desarrollo del personaje, la evolución que experimenta a lo largo de la historia.

El argumento le expone a situaciones, obstaculos, pruebas que lo van a forzar a tomar decisiones, madurar y transformarse. Así, un protagonista tímido y solitario, puede verse obligado a hacer frente a situaciones que le obliguen a cambiar, a ser determinado, salir de su soledad y, a transformarse en otra persona más fuerte. La respuesta del personaje frente a los desafíos y conflictos, será determinante para que el lector empatice con él y crea en él.

Los defectos generan empatía

Cuando un personaje genera empatía en el lector, este se intereserá por él y por todo aquello que le ocurra. ¿Por qué será que los defectos producen empatía en nosotros? Porque nos sentimos identificados, reflejados en la conducta o los fallos del personaje, y por lo tanto nos solidarizamos con él. Caracteriza tu personaje con algún defecto físico o de comportamiento, provocará comprensión, ternura y empatía con él.

El talento o la habilidad

El talento

Tener talento, una habilidad especial es algo muy atractivo que siempre funciona. Más allá del cliché que nos aburre a todos, del eterno rol del elegido, del síndrome Harry Potter, hay que admitir que la idea en sí funciona. Si quieres que un lector se acuerde muy bien de tu personaje, regálale un talento especial. Será un cliché, no te lo niego, pero, para contrarestarlo, puedes dotarlo de algo que le reste habilidad, un defecto, un problema, una fobia, que le otorgará más humanidad, como el talón de Aquiles, o la criptonita de Superman.

Conclusion

No existen recetas mágicas para crear personajes geniales, conseguir que conecten tanto con el lector que se queden para siempre en un rincón de su memoria, pero sí hay herramientas, como las que acabo de exponer, que nos ayudan a dibujarlo, dandole profundidad, y rasgos que lo diferencian de otros de su género.

Los personajes se construyen poco a poco, capítulo tras capítulo, con mimo y detalle. Vamos a ir mostrando sus facetas, a través de sus acciones, acercándonos un poco más a ellos, comprendiéndo lo que los hace únicos. Esta es la manera de crear un personaje inolvidable y también irrepetible, como el Principito, que aparece en la fotografía de nuestro artículo, y que siempre tendrá un lugar especial en nuestro corazón.

2 Comentarios

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable: Michèle Rodriguez Pastor.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio. El Titular ha contratado los servicios de alojamiento web a webempresa que actúa como encargado de tratamiento.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Configurar y más información
Privacidad