¿Te gusta escribir?
Empezaremos con la reina de las preguntas.
¿Por qué escribes?
Puede parecer redundante ya que el post se llama «¿Te gusta escribir?», pero si te paras a pensar no lo es. Ya lo sé, escribes porque te gusta, pero vamos un paso más allá.
¿Te has preguntado de verdad por qué escribes? Hablo de la razón profunda que hay detrás.
Unos lo hacen por ego, por ambición, por dinero, otros por necesidad, porque les sirve de terapia, pero ¿por qué lo haces tú?
Empezaré dándote mi porqué. Supongo que empecé a escribir porque desde siempre, a parte de la lectura, era lo único que me divertía. De niña (en Francia) mi principal motivación de cada 15 días era la redacción que nos iban a encargar. La disfrutaba y la saboreaba, la escribía muy poco a poco para que no se acabará muy pronto el placer de redactar y crear una historia.
Esto ha sido básicamente mi motivación, contar historias. Con el tiempo se han añadido matices, viajar con la imaginación, huir de la realidad, dar salida a todas estas historias que se atropellaban en mi interior, pero creo que en la montaña rusa de la vida diaria, escribir ha sido para mi el «Ikigai». Lo que me ha motivado y dado energía para levantarme cada mañana, la ilusión diaria, la alegría de crear mundos y personajes, jugar con palabras, pero sobre todo, como lo cuento en este artículo, el antídoto de la desesperación.
Ha sido una relación intensa, tal vez demasiado, con pasión y ruptura, periodos donde lo he intentado olvidar. De hecho de uno de estos duró seis años. Pero las ganas de escribir vuelven, siempre vuelven. No busco dinero, ni gloria, (ya tengo una edad…), solo la satisfacción de que mis historias puedan llegar a ser leídas.
¿Y tú? ¿Qué buscas? ¿Me lo cuentas?
Te dejo este extracto de un poema de Charles Bukowski ¿ASÍ QUE QUIERES SER ESCRITOR?
Me parece muy revelador
¿ASÍ QUE QUIERES SER ESCRITOR?
Charles Bukowski
Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
o clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.
Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.
Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.
Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.
Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.
Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.
El poema completo aquí.


