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Contenido sensible y Trigger warning

Hace unos días publicaba un post sobre los Sensitive readers.

En el artículo, explicaba que la sensibilidad en cuestiones relacionadas como orientación sexual, color de piel, género, o cualquier tema de identidad cultural, sexual o racial, se ha disparado.

La corrección politica del momento, afirma que ciertos temas han de ser tratados con suma delicadeza. A veces, se insiste en que no se hable de ellos, a no ser que lo haga un representante de estas minoría.

En este contexto y en la última década, se han popularizado mucho los “trigger warnings”. ¿No sabes lo que son? Pues son los mensajes o avisos que se emiten, antes de tratar un asunto que puede herir sensibilidades.

Una regulación de contenidos que remonta a lejos

¿Son los Trigger warning una novedad? Pues en absoluto, de hecho remontan a los años 60.

En 1963 , el Comité de Censura de TVE, sonsideraba que había cada vez más programas cuyo contenido no era adecuado para los niños. Aplicó un sistema para regular los contenidos.

En la esquina superior derecha de la pantalla, con un rombo, se indicaba que el programa no era adecuado para menores de 16 años. Con dos rombos, que el programa no era adecuado para menores de 18 años. A partir de los años 70, se incluía en algunas ocasiones, un tono de advertencia que sigue existiendo hoy.

La censura y el control de programas en televisión se relajaron con el cambio de regimen.

Sin embargo, los dos rombos continuaron para calificar ciertas películas y series, en especial con contenido erótico o violento. ​

En Francia, se aplicaba un metodo parecido hace 60 años. Un rectángulo blanco aparecía para prevenir o señalar la violencia o la desnudez en las películas.​

¿Dónde podemos encontrarlos los TW?

Los avisos de contenido sensible o trigger warning  (también abreviados TW o, simplemente, trigger) se aplican principalmente en literatura. Realmente existen en muchos ámbitos, como por ejemplo en series de televisión.

La intención del Trigger warning

El propósito del aviso de contenido sensible, es evitar que víctimas de injusticias revivan una experiencia pasada traumática.

Sin embargo, genera mucha polémica, y mucha gente se muestra crítica con este tipo de recursos.

Estos avisos en ámbitos de ocio, literatura y también académicos, se dan antes de presentar un tema o escena que puede herir sensibilidades. Consideran que podría resultar dañinos para un grupo desfavorecido, minoría, orientación sexual, género, raza o clase social.

Una intención empática

Se pretende evitar que las personas quienes hayan sido víctimas de alguna tipo de, violencia o injusticia, revivan su experiencia traumática.

La idea es que el contenido no las sorprenda y que puedan prepararse.

Saben lo que van a encontrar, que decidan si están dispuestas a enfrentarse o no a este tipo de contenido.

La intención, a parte de politicamente correcta, se puede calificar de empática. Pretende evitar añadir sufrimiento y dolor a las personas que ya hayan pasado por experiencias similares.

Pero la intención no lo es todo, de hecho no es suficiente. Hay que cuestionarse, preguntarse si realmente, los TW son eficaces.

¿Cumplen con su función?

La psicología nos indica que estos avisos de contenido sensible, pueden llegar a ser contraproducentes; en efecto, producen resultados no deseados, hipersensibilizando a las víctimas y asustan a personas que nunca han sufrido por estos motivos. Los trigger warning en vez de evitar dolor y ansiedad, podrían llegar a actuar como disparadores de ansiedad.

¿Funcionan los trigger warning?

Se ha sugerido que lejos de proteger la salud mental de las víctimas de alguna injusticia, se daña la salud mental de personas que, pese no haber sido víctimas, aprenden a tener un excesivo miedo a ciertos temas.

Cada vez más, hay personas que ven este tipo de avisos una forma de coartar la libertad en la educación, la expresión artística en general; disfrazan la realidad suavizándola tanto, que se llega a representar una sociedad ficticia. Retocar, edulcorar o censurar un contenido desagradable pero real, no es, ni puede ser considerado educativo en absoluto, sino que es perjudicial para toda la sociedad.

Según un artículo de Psicología clinica:

El miedo y, consecuentemente, las fobias, tienen un importante componente social. Son aspectos que se pueden adquirir sin necesidad de haber tenido una experiencia traumática, simplemente escuchando a alguien hablar sobre un acontecimiento, exagerar su gravedad y avisar a todo el mundo de que lo evite. Para entenderlo, si de pequeños nos decían que los perros mordían y que debíamos tener miedo de ellos, aunque nunca nos hicieran daño podemos acabar teniéndoles auténtica fobia. A veces las palabras son las que nos hacen daño.

Lo mismo sucedería con los trigger warnings. Un contenido que, quizás, visto sin aviso previo no tiene por qué ser estresante, aunque sí un poco desagradable, en caso de que nos avisen de que puede molestarnos puede que exageremos su grado de ofensa. Nos habremos concienciado de que lo que vamos a ver es algo que no nos gustará y, consecuentemente, nos ofende.

Trigger warning y Censura académica

Los avisos de contenido sensible, se han vuelto muy frecuentes en las universidades norteamericanas, y afectan a carreras como filosofía, psicología, etc. Cada vez son más numerosas las personas, que piden la aplicación de aviso de contenido sensible en la educación superior.

Por ejemplo, si en psicología se habla del abuso sexual, se comentan casos reales, se coloca el aviso de contenido antes de iniciar el temario. Las personas que han sufrido este tipo de abusos podrían prepararse antes de estudiar el temario de la asignatura o decidir rechazarlo.

Pero ¿qué ocurre si en vez de hablar de psicología, hablamos de cirugía?

(¿Funcionan los Trigger warnings?)

Imaginémonos que tenemos a un profesor que va a explicar cómo realizar una operación de corazón pero, antes de enseñar el procedimiento, muestra el “trigger warning” de que se va a ver sangre, vísceras y objetos puntiagudos. Así da la opción a los que sean sensibles a estos estímulos a irse de clase mientras se enseña la operación. Quienes se van de clase, ¿cómo van a aprender a operar si evitan este contenido?

Conclusión

Creo que la mejor manera de tratar un trauma, no es de evitarlo, ni crear espacios seguros donde nada ni nadie ofenderá sensibilidades; sería contraproducente, ya que los individuos no desarrollarían su capacidad de respuesta, ni sabrían hacer frente a la vida real.

La solución podría pasar por exponerse de forma controlada a todo lo que tenga que ver con este trauma. La terapia por excelencia para este tipo de trastornos es la de exposición.

El paciente es puesto en contacto sistemático y de forma segura, con la situación que le genera conflicto o con los estímulos que le desencadenan ansiedad.

Puede establecer un nuevo aprendizaje: la extinción, misma que contribuye a debilitar las asociaciones previamente aprendidas.

Así, la persona tiene más oportunidades de elaborar una actuación por encima del miedo inicialmente establecido, uno de sus objetivos es la desensibilización.  Generalmente, se sugiere la exposición de manera gradual y valorando diferentes variables y factores personales del paciente, más que una inmersión repentina.

A pesar de partir de nacer de una intención empática, los TW no funcionan o funcionan mal. Aislan al individuo de la vida real, le obligan a alejarse de todo lo que le cuesta superar, y le hacen caer en la evitación sistemática, convirtiéndole en

Por ejemplo, tenemos una persona que sufre aracnofobia. Para que logre superar su fobia, se le irá presentando diferentes situaciones en la terapia para que se acostumbre a las arañas.

Al principio se le presentarán imágenes de arañas, después muñecos de arañas, más tarde se le pedirá que se acerque a una araña en una caja y, finalmente, que pueda tocar una, todo ello en varias sesiones. Así pues, en la terapia de exposición el individuo va reduciendo su ansiedad habituándose al estímulo ansiógeno. Al principio no le resultará fácil, y puede que nunca deje de parecerle un estímulo desagradable, pero podrá estar más cerca de aquello que antes le generaba una respuesta estresante muy elevada.

En mi opinión los Trigger warning no cuidan ni protegen la salud mental de los que han sufrido, sino que los vuelven aún más sensibles, y no solo a ellos, sino a personas que no han vivido este tipo de experiencias traumáticas pero las adquieren la sensibilidad por aprendizaje vicario.

Al final, no solo se aprende por experiencia personal sino por observación, y por la información recibida de los demás sobre experiencia ajena.

Los trigger warning fomentan la evitación y esto es justo el contrario de lo que se intenta conseguir con la terapia de exposición. Sobreprotegiendo a las personas, lo único que se conseguirá, es que no se expongan a lo que les genera malestar, dolor o incomodidad; así se agravará su situación, su vulnerabilidad y también su soledad.

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