muñeco amarillo sonritente, con un bordado en el pecho: happy
Estoicismo

Conviértete en la mejor versión de ti mismo

Conviértete en la mejor versión de ti mismo

Conviértete en la mejor versión de ti mismo: seamos sinceros, esta frase suena a promesa, objetivo que escribes cada año en tu lista de principios de año, a meta inalcanzable, pero ¿es posible? La respuesta es sí, y aquí te voy a dejar 11 tips que a mí me funcionan, esperando que puedan serte útiles.

1.-No busques tu media naranja: ya eres completo

Buscar a tu media naranja no debe ser un propósito de vida. Hay mil razones para afirmar esto, pero te voy a mencionar dos que me parecen evidentes:

Tú ya eres completo, independiente, autosuficiente, te vales por ti mismo y no necesitas a nadie más para aportarte algo que no tienes, porque YA lo tienes todo. Puedes cubrir tus necesidades, tú solo, amarte, cuidarte, y valorarte. No busques a una pareja desde la carencia, o corres el riesgo de entrar en una dependencia emocional.

La pareja te COMPLEMENTA pero no te completa. Si te sientes completo, no necesitas a nadie para hacerte feliz, pero sí puedes acoger a alguién para sumar, complementarse contigo y compartir una relación sana desde la igualdad y el respeto.

2.-Amate por encima de todo

Para sentirte libre, completo, suficiente, entero, independiente, primero de todo, debes amarte. Amarte a ti, por encima de todo y de todos. No es egoísmo, es darte prioridad, y es legítimo. Tú eres todo lo que tienes, nunca te vas a fallar, has estado aquí siempre y estarás hasta el último aliento. ¿Qué puede ser más importante que esto? Es un error sacrificarse para los demás, considerando que sus necesidades son más importantes que las tuyas. Debes amarte para poder ser una persona feliz, y redistribuir esta felicidad a los demás.

3.-Encuentra tu propósito

Encuentra tu Ikigai, lo que te motiva, te ayuda a levantarte feliz por las mañanas, lo que se te da bien, lo que puede ayudar a los demás. Vivir de acuerdo con tu propósito te hará más feliz y saludable.

Cuando lo hagas, tendrás una brújula que te guiará y te ayudará a escoger tu camino, a tomar decisiones. Conocerás tu propósito y este será el motor que te dará empuje y ganas de seguir adelante.

4.-Habla SIEMPRE en positivo

Las palabras tienen poder, no lo olvides, tienen poder sobre ti y sobre los demás, Cuando hables, hazlo siempre en positivo, con afirmaciones que destacan lo mejor: eres genial, estás progresando, se te da muy bien, etc. Aprende hablar en positivo, a usar palabras que despiertan una sonrisa como entusiasmo, alegría, proyecto, ilusión, y verbos amables invitar, ofrecer, ayudar, descubrir, aportar…

Intenta no usar palabras que sentencian como nunca, siempre, todos o nadie, busca los matices: a veces, en mi opinión, me parece que… Usa la palabra todavía, es menos drástica y da margen para la esperanza: no lo has conseguido todavía, todavía no sé hablar chino, estoy todavía intentando..

5.- No te autosabotees

Descarta de tu lenguaje autojuicios y frases del estilo: Soy un desastre, soy negado para…, se me da fatal…, no soy bueno en, no conseguiré nunca…

Modera tu lenguaje y modula tus expresiones: no sé hablar inglés todavía, necesito ayuda para, estoy aprendiendo, estoy buscando la manera de conseguir…

Te darás cuenta que cuando empieces a escoger palabras y expresiones positivas, favorecerás el entusiasmo, y generarás optimismo y esperanza en tu vida y en la de los demás.

6.-Ama a tu destino

Sí, es el concepto estoico del amor fati. No te resistas contra tu destino, contra lo inevitable, aprende a fluir con los acontecimientos, baja el río de tu vida respetando el sentido de la corriente, todo será más fácil.

7.-Acepta y normaliza el fracaso

El saludable prepararte para el fracaso, el rechazo, hacerte a la idea que te puede esperar en cualquier punto de tu camino, de hecho, raro sería que no lo hiciera. Vale, has fracasado, no eres el primero ni tampoco vas a ser el último. Déjalo ir y enfócate en mejorar. Pasa página, cuanto antes mejor. El fracaso ya es pasado, tu vida es aquí y ahora. Lo fundamental es saber levantarte después de caer, ser capaz de seguir caminando.

Un fracaso siempre duele, sea sentimental, profesional o editorial es duro. Tómate tu tiempo para asumirlo, sin caer en el error de compadecerte de ti mismo, sin revolcarte en el dolor. No permanezcas en modo drama, la vida sigue. No te quedes paralizado; es un fracaso, solo esto, no te quedes allí estancado, incapaz de seguir adelante. Pasa página y sigue trabajando en otros proyectos, no permitas que un solo fracaso te detenga. Esto sí, no te rindas y aprende.

Intenta sacar las conclusiones y aprendizajes derivados del rechazo. Si está en tus manos corregirlo, hazlo, si no, olvídate del tema. No pierdas el tiempo lamentándote por cosas que están fuera de tu control.

8.-Préparate para la adversidad

Sí, prepárate para lo peor, es el concepto de Praemeditatio Malorum. Que la adversidad no te pille desprevenido. Practica la visualización negativa, es establecer un plan de contingencia, preparar una respuesta a una emergencia de cualquier tipo para reducir o minimizar su impacto. Implica tomar decisiones por adelantado y tener claras nuestras posibles respuestas.

9.Vive el presente

La vida es aquí y ahora, no lo olvides. No pierdas tiempo y energía recordando dolores y penas pasadas ni sufriendo por posibles acontecimientos que no han ocurrido aún. Es bueno anticiparte para la adversidad pero hasta cierto punto, no debes hundirte en la visualización de posibles desgracias sino considerar que pueden ocurrir y estar preparado.

10.-Mens sana in corpore sano

Mens sana in corpore sano. De todos los consejos, tal vez este será el que te va a gustar menos. El deporte, el ejercicio fortalecen no solo el cuerpo sino también la mente. No hay mejor remedio para la tristeza y la depresión que el ejercicio físico, no soluciona tus problemas pero te permite desahogarte, limpiar tu cerebro de negatividad y tal vez relativizar. El equilibrio cuerpo mente es esencial para una vida saludable.

11.- Di sí a lo que venga es decir sí a la vida

Dí que sí a lo que venga es decir que sí a la vida, es abrir tu mente a un mundo de infinitas posibilidades, es aceptar la novedad, el riesgo, la aventura es lanzar la pregunta:

¿Qué pasaría si..?

¿Qué pasaría si en vez de atrincherarte en tu zona de confort, abrieras de par en para las puertas de tu vida? ¿Si en vez de decir NO, no esto, no aquello, dijeras sí voy a arriesgarme, sí quiero probar, sí me atrevo…

No tengo respuesta a estas preguntas, pero esta es la gracia. La incertidumbre, la sorpresa, el riesgo, el descubrir nuevos horizontes. Aceptar o no el reto es cuestión tuya.

No hay fórmulas mágicas

No hace falta que te lo diga, no hay fórmulas mágicas. Sin embargo, no viene mal recordar unas cosas que todos sabemos pero que no aplicamos.

Con esta intención comparto estos 11 consejos para convertirte en tu mejor versión. Espero de corazón que te sirvan como me han servido a mí.


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