La fábula del águila. renovarse o morir
Mitos y Arquetipos,  Resiliencia

La fábula del águila: renovarse o morir

Hoy me gustaría hablaros de una fábula que lleva años circulando por las redes. Una fábula es, según la Rae un:

Breve relato ficticio, en prosa o verso, con intención didáctica o crítica frecuentemente manifestada en una moraleja final, y en el que pueden intervenir personas, animales y otros seres animados o inanimados.

Me ha parecido importante empezar por esta definición, ya que muchos han llegado a creer esta hermosa historia, a darla por real aunque por supuesto no lo es. Sin embargo, a pesar de todo, se puede extraer de ella magníficas enseñanzas.

La historia del águila

La historia del águila, a mi entender, es algo como una parábola, y para los que aún no la conocen, la comparto aquí tal como aparece en muchos blogs y páginas de Internet.

(Ignoro cuál es el autor original).

El águila es el ave de mayor longevidad de su especie; llega a vivir 70 años, pero para llegar a esa edad, a los 40 años, deberá tomar una seria y difícil decisión.

A las cuatro décadas de vida sus uñas se vuelven apretadas y flexibles, sin conseguir tomar a sus presas con las cuales se alimenta.

Su pico largo y puntiagudo se curva apuntando contra su pecho, sus alas envejecen y se tornan pesadas y de plumas gruesas. Volar se le hace ya muy difícil. Entonces el águila tiene solamente dos alternativas: morir o enfrentar su doloso proceso de renovación, que durará 150 días.

Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse ahí, en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga la necesidad de volar.

Después, al encontrarse en el lugar, el águila comienza a golpear con su pico en la pared hasta conseguir arrancarlo. Luego de hacer esto, esperará el crecimiento de un nuevo pico con el que desprenderá una a una sus uñas talones. Cuando los nuevos talones comienzan a nacer, comenzara a desplumar sus plumas viejas.

Finalmente, después de cinco meses muy duros, sale para el famoso vuelo de renovación que le dará 30 años mas de vida»

Una historia de superación

Si analizamos las enseñanzas de la fábula, nos encontramos con una hermosa metáfora y una historia de lucha, de superación y resiliencia. Nos habla de que en algún momento de nuestra vida, nos vamos a ver obligados a parar, a reflexionar, a cuestionarnos profundamente sobre cómo seguir.

Desechando lo viejo

Durante esta reflexión, deberemos retirarnos en soledad, contemplar lo que somos, los vicios y hábitos adquiridos, los patrones de pensamiento y de conducta y, emulando el águila, empezar a desprendernos de lo viejo, de todo lo que ya no nos sirve y que nos impide continuar con nuestra vida. Deshacernos del pasado, del rencor, del dolor para resurgir de nuestra propia destrucción como el ave fénix y ser capaz de volar unos cuantos años más.

Dolor y renuncia

La elección a la que nos enfrentamos implica una dura decisión. Cuesta mucho tomarla y conlleva valor y renuncia, porque implica destruirnos casi por completo para volver a nacer. La metáfora es explícita:

El águila tiene que golpear su pico hasta romperlo y esperar a que vuelva a crecer, con este nuevo pico arrancar sus uñas una a una, y cuando vuelvan a nacer, desprenderse del plumaje viejo hasta quedarse desnudo.

Todos estos actos implican dolor, soledad, y coraje, pero son necesarios para la renovación.

¿Cuándo es el momento?

No hay momento exacto, no tiene que ser a los cuarenta años como lo describe la fábula, y es que tampoco somos águilas. Cuando creas que has dado todo lo que podías dar, que tu fuerza, creatividad y recursos están agotados, cuando te sientes envejecido y sin ilusiones, entonces ha llegado el momento.

Has de renovarte, reinventarte, o tal vez renacer de tus cenizas.

Renovarse o morir

Tal como indica el título de este post, la fábula del águila, trata de renovarse o morir. Deja que te diga que morir no es una opción. Hay que renovarse sí o sí. Si te sientes atrapado en tu vida, estancado, si notas que la vida pasa delante de tí como una película sin que participes en ella, si has perdido el rumbo o no has encontrado tu ikigai, entonces no lo pienses más. Haz un alto en tu camino, reflexiona sobre el camino recorrido y actúa. Aún estás a tiempo, siempre lo estarás mientras vivas, no pienses en lo que opinan los demás, no te compares con nadie y da un salto de fe.

Un vuelo triunfal

Cuando hayas pasado por el trance del retiro, de desprenderte del pasado, del dolor y de todo lo que no te deja avanzar, te quedarás completamente desnudo y vulnerable. Pero no temas, tus plumas crecerán y pronto volverás a ser fuerte.

Entonces el cielo infinito se abrirá ante ti para que despliegues tus alas y saltes desde el risco más alto, iniciando el vuelo triunfal del que comprende que acaba de renacer.

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